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Morir matando, por Alfredo Torres*

“El silencio de Vizcarra sugiere, en realidad, que estaría dispuesto a asumir la Presidencia de la República en caso de que Kuczynski sea vacado”.

Alfredo Torres Analista político

raúl rodríguez

(Ilustración: Raúl Rodríguez)

El impacto de las declaraciones que hizo Jorge Barata contra los políticos peruanos se siente con fuerza en la encuesta de El Comercio-Ipsos de este mes. La gran mayoría de los informados cree que Odebrecht les dio dinero para sus campañas políticas y que ellos estaban al tanto de tales contribuciones. La coincidencia de que ninguno de los mencionados por Barata reconozca dichos aportes solo agrava la percepción de que se incurrió en lavado de activos. A su vez, la sospecha de que las contribuciones a las campañas electorales fueron solo un primer paso para actos de corrupción –sumada a la permanencia de Alejandro Toledo en Estados Unidos– sustenta que gran parte de la población demande prisión preventiva para los involucrados.

En la medida en que la imagen de Alejandro Toledo, Ollanta Humala, Alan García, Susana Villarán y el propio Pedro Pablo Kuczynski ya estaba muy deteriorada, quien más ha sentido el impacto político de las declaraciones de Barata ha sido Keiko Fujimori. Su aprobación cae de 29% a 23% y su desaprobación sube de 64% a 69%. A su vez, su intención de voto cae de 21% a 17% y la deja apenas un punto por encima de Julio Guzmán, que sube de 13% a 16%. Con ella cae, de manera muy significativa, la imagen del Congreso de la República –donde Fuerza Popular es mayoría–, cuya aprobación baja de 21% a 14% y su desaprobación sube de 72% a 77%.

En lo inmediato, sin embargo, quien más sufriría las consecuencias de las declaraciones de Barata es el presidente Kuczynski, de prosperar la nueva moción de vacancia en su contra. Desde el punto de vista de la opinión pública, su aprobación se mantiene en 19% pero su desaprobación pasa de 75% a 77%; y la principal razón para desaprobar su desempeño es porque “en su gobierno hay corrupción / es corrupto”, razón señalada por 49% de quienes lo desaprueban. Curiosamente, el indulto a Fujimori –importante factor de rechazo en las redes sociales y la prensa– ocupa el décimo lugar entre las causas de desaprobación y solo es mencionado por el 13% de la ciudadanía.

En cuanto a la vacancia, si se pregunta si el presidente debe continuar o ser vacado, el apoyo a que continúe en el cargo cae de 43% a 37% y el apoyo a la vacancia sube de 54% a 58%. Sin embargo, cuando se plantea la pregunta con tres opciones entre los informados de las declaraciones de Barata se encuentran resultados más matizados. En un extremo, 38% cree que debe ser vacado de inmediato para ser investigado. En el otro extremo, 30% cree que debe continuar en el cargo hasta el 2021. Entre ambas opciones, 31% piensa que primero debe probarse que ha cometido delitos y luego proceder a su vacancia.

La dificultad para la opción intermedia estriba en que la comisión investigadora del Congreso para el Caso Lava Jato ha perdido credibilidad debido a las denuncias contra Keiko Fujimori. Así, 79% piensa que Rosa Bartra debe renunciar y la mayor parte cree que debería ser reemplazada en la presidencia de la comisión por un congresista independiente o de un partido que no esté siendo investigado. La situación es aun más compleja porque la gran mayoría cree que las comisiones investigadoras del Congreso se usan con fines políticos y solo 18% piensa que cumplen una función fiscalizadora.

Ante el riesgo de una posible vacancia presidencial, el primer vicepresidente Martín Vizcarra está siendo requerido por unos y otros para que se pronuncie. El actual embajador en Canadá ha optado hace meses por el silencio. La consecuencia de su deliberado perfil bajo es que muy poca gente lo recuerda. Ante una pregunta específica sobre el nombre del primer vicepresidente de la República, solo 19% pudo contestar correctamente. Más de la mitad de quienes lo identifican tienen una imagen favorable de él, pero es posible que esta imagen positiva esté influida por su silencio, que permite proyectar sobre él atributos deseados.

El silencio de Vizcarra sugiere, en realidad, que estaría dispuesto a asumir la Presidencia de la República en caso de que Kuczynski sea vacado. Tal certeza abre, sin embargo, otras interrogantes. ¿Tendría Vizcarra el apoyo de la actual bancada oficialista o esta se distanciaría de él, dada su falta de apoyo a Kuczynski en el nuevo proceso de vacancia? ¿Gobernaría Vizcarra con Fuerza Popular o con la izquierda? ¿Serían esos apoyos estables o se extinguirían en pocos meses? Lamentablemente, mientras no se vea un cambio de actitud de los principales políticos del país, todo indica que la incertidumbre continuará en perjuicio del desarrollo nacional. De seguir prevaleciendo el ánimo de confrontación, unos y otros morirán matando.

*El autor es presidente ejecutivo de Ipsos Perú.

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