Rodrigo Paz ya es el presidente electo de Bolivia y el próximo 8 de noviembre asumirá plenamente sus funciones. Hasta agosto, el hijo del exmandatario Jaime Paz Zamora no estaba entre las opciones más seguras; sin embargo, contra los pronósticos de las encuestas, ganó la primera vuelta y el domingo pasado venció en el balotaje a Jorge ‘Tuto’ Quiroga.
En estos días poselecciones, en los medios internacionales se han analizado los motivos de su meteórico ascenso. Para la prensa y los analistas bolivianos, un factor ha sido fundamental: Edman Lara, su compañero de fórmula y ahora vicepresidente electo.
Lara, un excapitán de la policía, ya era conocido en TikTok por exponer la corrupción de las fuerzas públicas. De hecho, fue así como se volvió una figura mediática: subiendo videos de cómo sus superiores recibían coimas o cometían irregularidades. Eso motivó que en el 2024 fuese dado de baja “por faltas graves”, lo que aumentó su popularidad.
El capitán Lara intentó postularse a la presidencia por su cuenta, pero la agrupación que formó –Nuevas Ideas con Libertad, que se inspira en Bukele– no alcanzó la inscripción. Fue así como Lara, que hasta el año pasado vendía ropa de segunda mano mientras estudiaba Derecho, fue convocado por Rodrigo Paz para ser su binomio presidencial, cuando entonces las opciones eran muy remotas.
Lara fue vital para la campaña de Paz. Su presencia en las redes sociales, pero sobre todo la conexión que generó con las clases populares lo volvió un fenómeno viral. El expolicía cochabambino hablaba y denunciaba lo que la mayoría de los bolivianos pensaba: que estaban hartos de la vieja política, hartos de no tener dólares, de hacer colas interminables en los grifos y de las peleas entre Evo Morales y Luis Arce.
Pero después de la primera vuelta, a Lara empezó a subírsele la popularidad, sabiendo que él era el imán de buena parte de los votantes. Las tensiones con Rodrigo Paz empezaron a ser evidentes, sobre todo después de que dijo que él mismo lo mandaría preso “si no cumple”. Luego del protagonismo que tuvo en la campaña, Paz habría decidido bajarle los decibeles, pues en la segunda vuelta su compañero de fórmula ya se estaba convirtiendo en un problema para atraer a los votantes indecisos que necesitaba.
Lara no estuvo en el mitin de cierre de campaña, pero tras darse los resultados fue el primero en declarar a los medios, casi atribuyéndose la victoria. Para el presidente electo, tener como segundo a un personaje tan mediático puede convertirse en un búmeran si no señala bien los límites. Si bien el expolicía fue clave para la victoria, el próximo presidente será Rodrigo Paz, quien finalmente será el responsable político de las decisiones que tome su gestión.
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