El peatón limeño impaciente, temerario y sin ley

“Todos los días hacemos lo contrario a lo que dice la norma. El peatón camina apurado y zigzagueando por las calles, tropieza, empuja, pide disculpas; no se disculpa, camina por la calzada, esquiva los autos, torea las motos, sortea los autobuses, atraviesa la vía intempestiva o temerariamente y listo, llega a su destino”.

Mariza Zapata
Por

mariza.zapata@comercio.com.pe

Resumen

Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

/ Renzo Salazar

El peatón tiene derechos y deberes como parte de la convivencia urbana y social. El Reglamento Nacional de Tránsito, en varios de sus artículos, precisa que tiene derecho de paso en las intersecciones semaforizadas, o cuando los vehículos giren a la derecha o a la izquierda, con la luz verde, el paso por el crucero peatonal; pero él prefiere buscar atajos o caminar en línea diagonal para cruzar la calle o la avenida. Somos un poco perezosos, ansiosos, impacientes e impetuosos, y no llegamos hasta los pasos de cebra. Somos parte de esta Lima bizarra envuelta en la cultura combi.

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