Bajo mi órbita

La gestión de la ATU fue deficiente, pero eso no justifica el cambio impulsado por el Gobierno para quitarle la independencia que necesita.

    Editorial El Comercio
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    de El Comercio

    Resumen

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    (FOTO: GEC)
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    La semana pasada, desde estas páginas hicimos un repaso del pobre legado que ha tenido la Autoridad del Transporte Urbano para Lima y Callao (ATU) a cinco años de su creación. La promesa de impulsar un transporte público ordenado, rápido, seguro y eficiente en la capital se incumplió, en parte, debido a problemas de gestión en la propia ATU. Así, a pesar de los recursos y del tiempo transcurrido, la administración de su presidenta, María Jara, fue incapaz de combatir de forma efectiva los males que plagan el transporte de Lima y el Callao.

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