Sin duda, dos grandes perdedores del domingo han sido César Acuña y José Luna. Después de décadas de protagonismo político y marcada ineptitud, los líderes de Alianza para el Progreso y Podemos Perú figuraron en ‘Otros’ en el conteo rápido de Datum y sus partidos tampoco lograron pasar la valla para diputados y senadores.
Sin duda, dos grandes perdedores del domingo han sido César Acuña y José Luna. Después de décadas de protagonismo político y marcada ineptitud, los líderes de Alianza para el Progreso y Podemos Perú figuraron en ‘Otros’ en el conteo rápido de Datum y sus partidos tampoco lograron pasar la valla para diputados y senadores.
Refugio de mochasueldos y permanentes alentadores de medidas populistas que atentan contra el equilibrio fiscal, favorecen la minería ilegal y el transporte informal, las bancadas de esos partidos han hecho todos los méritos para que la ciudadanía los castigue en las urnas y, al parecer, lo han conseguido. En lo que concierne específicamente a César Acuña, además, cabe notar que hasta la región de La Libertad, su bastión electoral de otros tiempos, le ha dado la espalda de forma contundente. Acuña perdió el tiempo gastando muchísimo dinero para hacer el ridículo con ‘streamers’ y ha aprendido de la forma más dura que ‘likes’ no son votos y que los jóvenes no son idiotas como al parecer él creía.
Las encuestas ya pronosticaban de tiempo atrás un resultado así, pero ellos se paseaban por calles y plazas denunciando que esas estadísticas eran falsas y que el día de la verdad obtendrían un espaldarazo popular. El problema con los discursos grandilocuentes y triunfalistas de campaña, sin embargo, es que, más temprano que tarde, se tienen que contrastar con la realidad. Un aserto que vale también para describir lo ocurrido con el postulante presidencial y las listas parlamentarias de Perú Primero. La aventura política de Martín Vizcarra ha tenido que medirse también finalmente con la verdad: la candidatura engañosa de su hermano Mario Vizcarra acabó en el rubro ‘Otros’ y, salvo algún mínimo apoyo en Moquegua, ignorada olímpicamente por la ciudadanía. Todos ellos podrían ser denominados los “idos de abril”. Y aquellos miembros de sus bancadas que tentaban la reelección, también.
Después de todo, se diría que algún aprendizaje ha habido en el electorado del país tras tantas experiencias amargas. Esperemos que tales lecciones se mantengan vigentes para la segunda vuelta.