De presidente a candidato

“Si el primer cargo le es esquivo, el segundo lo hace con solvencia, pues ofrecer no cuesta nada, sobre todo, cuando está en riesgo su presente como presidente y su futuro como ciudadano libre”.

    Fernando Tuesta Soldevilla
    Por

    Profesor de Ciencia Política en la PUCP

    El presidente Pedro Castillo no hizo casi nada de lo que prometió en la campaña electoral, porque no hubo voluntad política o porque no pudo. Mejor. Esa combinación de programa trasnochado de Perú Libre y generalidades servían para la retórica de la campaña electoral, pero jamás para gobernar. Para esto se requieren ideas convertidas en políticas públicas, personal capacitado para ponerlas en práctica, y liderazgo. En el caso de este gobierno, no hubo nada de eso. Como se ha repetido en reiteradas oportunidades en esta columna, la candidatura de Pedro Castillo no tuvo el propósito de ganar, sino de permitir, con suerte, que su vehículo electoral, Perú Libre, superara el umbral de representación y mantuviese la inscripción.

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