Durante las últimas semanas se ha hablado mucho sobre la reducción y simplificación del aparato público. Si bien el jueves el primer ministro Luis Galarreta no hizo mención expresa a ello en su presentación ante la Cámara de Diputados, su exposición ha dejado en evidencia que este es un asunto de suma importancia.
El presidente del Consejo de Ministros afirmó en su discurso que este gobierno ha recibido “un Estado desordenado y desbordado frente a los grandes problemas del país”, señalando acertadamente que la burocracia entrampa el cumplimiento de funciones estatales básicas, mientras que es implacable cuando se trata de ponerle trabas a las personas.
Cuando se afirma que el Estado Peruano ha venido creciendo desmedidamente convirtiéndose en un gran obstáculo para el desarrollo, no se trata de una consigna política, sino de una realidad indiscutible. Hace poco, el Consejo Privado de Competitividad emitió un informe sobre el incremento del gasto público en planillas, revelando que, solo en el último período, este ha crecido en más de 40% respecto al 2016-2021.
Ahora, es importante notar que el mayor incremento se ha dado en los gobiernos regionales y locales, cuyo gasto en planillas aumentó en 58% y 40%, respectivamente. Esto debería obligarnos a afrontar el hecho de que el proceso de descentralización peruano no tiene nada que mostrar a su favor y está generado, en buena medida, la parálisis estatal que sufrimos.
El fenómeno de El Niño lo hará evidente. Los gobiernos subnacionales son, en primera instancia, los principales responsables en materia de prevención de desastres. Sin embargo, el primer ministro señaló que hay un retraso absoluto en ese aspecto.
Claramente, esta ausencia de prevención básica no es por falta de recursos. Incluso en el 2024 el Congreso aprobó una disposición en la ley de presupuesto para que los gobiernos subnacionales puedan destinar un porcentaje de Foncor y Foncomun a la adquisición de maquinaria para gestión de riesgo de desastres, la cual está vigente hasta diciembre de este año.
Lamentablemente, que el gobierno tenga que enfrentar un Niño de esta magnitud sin que exista un trabajo de prevención previo se debe a que los recursos del contribuyente no han sido destinados a lo que es realmente necesario, sino a sostener enormes burocracias que no aportan valor alguno.
Si bien la emergencia exige medidas inmediatas, olvidar que la reducción del tamaño del Estado es un asunto urgente sería un error. El fujimorismo debe volver a asumir la tarea de reducir y simplificar el Estado, como lo hizo en los noventa. Si se quiere que el Perú retome el rumbo, esa es su misión ineludible.
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