La fábula del último día

El presidente Castillo no estará realmente acorralado mientras conserve en el Congreso al puñado de cómplices que conocemos.

    Mario Ghibellini
    Por

    Periodista

    “Que nadie se engañe: mientras el presidente Castillo conserve en el Congreso a ese puñado de cómplices, la especie de que el día final de su gobierno se acerca será solo una fábula”. (Ilustración: Víctor Aguilar Rúa).
    “Que nadie se engañe: mientras el presidente Castillo conserve en el Congreso a ese puñado de cómplices, la especie de que el día final de su gobierno se acerca será solo una fábula”. (Ilustración: Víctor Aguilar Rúa).

    Hay cosas que sencillamente no pueden salir de la boca del presidente Castillo. Una de ellas, por supuesto, es el nombre de Kimberly García. La otra, una autocrítica. Porque aquello de “hemos cometido errores con algunas designaciones, así como [al] brindar confianza a quienes se aprovecharon y burlaron de ella”, balbuceado en un momento del mensaje de 28 de julio, no califica como tal. Para empezar, los nombramientos malhadados en este gobierno no han sido algunos, sino prácticamente todos. Y luego, la contumacia con la que conservó hasta el último momento en sus puestos a personajes como Juan Silva o Bruno Pacheco deja sin base la indulgente tesis del “error” para colocarnos más bien ante la evidencia de una conchabanza fríamente calculada.

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