La crisis sanitaria ha acarreado muchas repercusiones en la salud mental de los niños y adolescentes, comenta la psiquiatra Vanessa Herrera. (Foto referencial: Pixabay)
La crisis sanitaria ha acarreado muchas repercusiones en la salud mental de los niños y adolescentes, comenta la psiquiatra Vanessa Herrera. (Foto referencial: Pixabay)
Christian Mestanza Arquiñigo

Redactor

christian.mestanza@comercio.com.pe

Aunque desde el inicio de la pandemia por quedó claro que es menos frecuente que los niños desarrollen cuadros graves de la enfermedad, los menores no son inmunes a todas las consecuencias del . Y no hablamos necesariamente de los efectos directos del virus, sino más bien de los daños colaterales de este.

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Hace unos días, la directora general del Instituto Nacional de Salud del Niño (INSN), Zulema Tomás, advirtió sobre el incremento de casos de niños con quemaduras por el uso de alcohol líquido o en gel –tan esenciales en la actualidad– en contacto con elementos inflamables como fósforos o encendedores. Asimismo, la funcionaria exhortó a los padres a tener cuidado con las vaporizaciones con agua caliente y hierbas medicinales, que también podrían provocar quemaduras.

¿Qué otros aspectos deben considerarse en el contexto actual para el cuidado de los niños? El Comercio consultó con dos especialistas al respecto.

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Piel y alimentación

El agua y jabón ayuda a desactivar al nuevo coronavirus SARS-CoV-2, pero su uso continuo puede ocasionar dermatitis. (Foto: Freepik)
El agua y jabón ayuda a desactivar al nuevo coronavirus SARS-CoV-2, pero su uso continuo puede ocasionar dermatitis. (Foto: Freepik)

Roberto Somocurcio, pediatra miembro de la Academia Americana de Pediatría y de la Sociedad Peruana de Pediatría, comenta que aparte de de las quemaduras los médicos están viendo casos de dermatitis por el uso frecuente de jabón y alcohol en gel. Estos productos podrían dañar la grasa microscópica de la piel (que actúa como barrera protectora) y desequilibrar su pH, por lo que recomienda que los niños utilicen una crema humectante o vaselina al menos dos veces al día después de lavarse las manos.

El especialista aconseja asimismo tener cuidado con el uso excesivo de la lejía, que también está ocasionando problemas en la piel de los menores. “Muchas mamás creen que mientras más lejía usen obtendrán una mejor desinfección, pero eso no tiene sentido; al contrario, puede ocasionar dermatitis en sus hijos”.

En ese sentido, para desinfectar superficies, el experto señala que la disolución adecuada debe ser de cinco mililitros de lejía por un litro de agua. En tanto que para desinfectar frutas o verduras se aplican solo cinco gotas en un litro de agua.

Somocurcio explica a este diario que hay cuatro pilares para lograr una buena salud: comer bien, dormir bien, pensar en positivo y hacer ejercicios. Sin embargo, la pandemia está generando desorden en varios de ellos. Y los niños también están padeciendo las consecuencias.

Así por ejemplo, se están registrando cambios en los hábitos alimenticios. “Por un lado, muchas personas están haciendo compra ‘online', lo cual está muy bien, el problema es que pierden la oportunidad de tener más variedad de productos saludables para elegir como cuando vas a un supermercado. Los ‘delivery’ mayormente ofrecen insumos envasados y procesados. Además, se está retomando el consumo de comida chatarra. A mí me sorprende pasar por un local de comida rápida y ver una larga cola de carros esperando su pedido. Lo que menos deberíamos pensar en una pandemia es consumir este tipo de alimento”, dice.

“Por otro lado, al igual que nos pasa a los adultos, muchos niños están comiendo más a causa de la ansiedad, lo que les ocasiona problemas de estreñimiento y sobrepeso. A la larga, los malos hábitos pueden pasarles factura”, añade.

Pantallas y trastornos de sueño

El uso prolongado de las pantallas también puede traer secuelas en la salud de los más pequeños de la casa. Si bien la tecnología ha demostrado ser una gran aliada de la educación, el pediatra recomienda dosificar las horas que los niños pasan en la computadora, tablets o celulares, algo que deben tomar muy en cuenta tanto los colegios como los padres de familia.

“Los niños de cinco, seis, siete y ocho años no soportan estar más de media hora o cuarenta minutos frente a un monitor, no tienen tanta capacidad de concentración. En el caso de los más grandes, igual se les debe dosificar las horas, ya que la atención frente a una pantalla no es la misma que en el salón de clases. Cuando están viendo la pantalla deben focalizar su atención en un punto fijo y eso cansa la vista. Y, si van a pasar largas horas conectados, es mejor que utilicen lentes que los protejan de la luz azul que emiten los dispositivos electrónicos”, comenta.

La luz azul que emiten los celulares puede causar trastornos de sueño. (Foto: Pixabay)
La luz azul que emiten los celulares puede causar trastornos de sueño. (Foto: Pixabay)

Somocurcio pone énfasis en este último punto debido a que la sobreexposición a la luz azul podría provocar desórdenes en el sueño. Los niños tienen que dormir mínimo ocho horas y deben tener al menos una o dos horas de sueño profundo, en cambio, cuando están expuestos a este tipo de luz, el sueño profundo no se alcanza bien. Como consecuencia, se sentirán cansados en el día o, en el caso de los más pequeños, estarán más irritables. Por ello, el galeno recomienda que se desconecten de los aparatos electrónicos por lo menos una hora antes de irse a dormir, así como evitar tener tablets, celulares, televisores o laptops dentro sus dormitorio.

Finalmente, pero no menos importante, el experto recuerda exponer a los menores a la luz del sol por lo menos 15 minutos al día para recibir vitamina D. De no ser posible, se debería consultar con un pediatra para ver si es necesario el uso de suplementos. La vitamina D es esencial para el correcto funcionamiento del sistema inmune.

Salud mental y bienestar emocional

De acuerdo a Vanessa Herrera, psiquiatra y profesora de la Universidad Peruana Cayetano Heredia (UPCH), la crisis sanitaria ha acarreado muchas repercusiones en la salud mental de los niños y adolescentes. La especialista explica que la sociabilidad, la interacción y el juego libre son espacios fundamentales en esta etapa de desarrollo. No obstante, al estar en aislamiento social obligatorio por tanto tiempo y con tantas restricciones se afecta sin duda su salud emocional.

“Algunas de las principales manifestaciones que hemos podido evidenciar en encuestas y en los mismos centros de atención son mayor ansiedad, angustia, irritabilidad, dificultad para concentrarse, apatía, desgano y que echan de menos a sus amigos, el juego y el recreo”, cuenta.

La especialista explica que la sociabilidad, la interacción y el juego libre son espacios fundamentales en la etapa de desarrollo de los pequeños de la casa. (Foto: Violeta Ayasta / GEC)
La especialista explica que la sociabilidad, la interacción y el juego libre son espacios fundamentales en la etapa de desarrollo de los pequeños de la casa. (Foto: Violeta Ayasta / GEC)

Según la psiquiatra, muchos niños han comenzado a ver que sus padres o abuelos enferman o fallecen por el coronavirus, situación que repercute enormemente en su salud emocional. Por otro lado, si sus progenitores están ansiosos y preocupados, han perdido el empleo o se ha incrementado la violencia familiar o los conflictos de pareja, ellos también van a verse afectados.

“Pueden tener problemas de conducta, rebeldía, evidenciar apatía e incluso pueden intensificarse los síntomas depresivos, llegando a los pensamientos suicidas o deseos de morir. Estar en un contexto como en el que nos encontramos lamentablemente incrementa el riesgo suicida en los adolescentes”, puntualiza.

Herrara recomienda estar atentos a esos síntomas. Además, señala que es primordial hablar más con ellos, escucharlos atentamente, expresarles afecto, decirles que los amamos, estar pendientes de sus cambios emocionales o trastornos de sueño, de su motivación, de sus ganas de hacer las cosas e incluso de vivir. Y si algún familiar cercano ha enfermado de coronavirus o ha fallecido, tenemos que preguntarles cómo se sienten y estar atentos a sus reacciones emocionales de adaptación.

“Hay que preguntarles cómo se siente, qué les preocupa, si hay ideación suicida o algún otro malestar significativo. Debemos recordar que muchos niños viven con sus familias en una situación de hacinamiento donde hay agresores en la misma casa. En esta coyuntura ha incremento la violencia sexual”, acota.

Por último, la profesora de la UPCH recuerda que los padres de familia pueden llamar a la línea 113, opción 5, del Minsa para recibir orientación y soporte emocional. Y en casos más graves, como depresión o ansiedad infantil o frente a un problema de estrés postraumático, existen servicios de psicología en los Centros de Salud mental Comunitario.

DATO

Según la Sala Situacional del Ministerio de Salud, hasta el martes en el país se registró 20.007 fallecidos, de los cuales 54 son niños.

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