Ninguna de las causales levantadas por los defensores de Fuerza Popular amerita, según nuestro ordenamiento legal, la anulación de un acta electoral. Mucho menos anulación de una elección. (Jorge Cerdán/ GEC)
Ninguna de las causales levantadas por los defensores de Fuerza Popular amerita, según nuestro ordenamiento legal, la anulación de un acta electoral. Mucho menos anulación de una elección. (Jorge Cerdán/ GEC)
Por Fernando Tuesta Soldevilla

Más allá de que guste o no la candidatura de Pedro Castillo, todo parece indicar que ha ganado las elecciones y Keiko Fujimori ha perdido por tercera vez consecutiva. Pero, parte de los votantes de esta última, han pasado de la frustración, a la conspiración y al abierto golpismo. No se busca la “verdad electoral”, sino evitar, a toda costa, que el candidato de Perú Libre asuma la presidencia o llegar a deslegitimarlo para que quede a merced del Congreso.

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