Local USEn una ciudad donde la gastronomía suele acaparar la atención, el agua casi siempre pasa desapercibida. Está ahí, acompaña, refresca, cumple su función, pero rara vez se le pide algo más. Esa lógica se rompió una noche en Barranco, cuando San Mateo invitó a detenerse y prestarle atención a aquello que suele darse por sentado.
El escenario fue el Museo de Arte Contemporáneo (MAC), donde un grupo de invitados se reunió para vivir una experiencia que propuso mirar el agua desde otro lugar. No como un simple complemento, sino revalorándola desde su origen y posicionándola como parte activa de la mesa, del diálogo y del encuentro. La propuesta fue clara desde el inicio: entender el agua también como una experiencia sensorial.
San Mateo es un agua de manantial que nace a más de 3.300 metros sobre el nivel del mar, en la cordillera de los Andes. Esta altitud naturalmente limita la sobrecarga de minerales, las bajas temperaturas preservan la pureza y la filtración lenta a través de rocas antiguas crea equilibrio. La cata se organizó en distintos momentos que permitieron explorar cómo el agua puede acompañar sabores intensos, frescos o ácidos, presentes en la cocina peruana.
La experiencia estuvo guiada por Martin Riese, water sommelier de reconocimiento internacional, quien propuso aplicar al agua la misma atención que suele reservarse al vino. “San Mateo tiene un potencial excepcional por sus orígenes que combinan altitudes dramáticas, geología ancestral y una biodiversidad extrema”, explicó durante la cata.
Según Riese, el equilibrio entre suavidad y mineralidad es lo que permite que el agua tenga carácter sin saturar el paladar. Esa combinación, poco frecuente incluso entre aguas de alta gama, la convierte en una aliada natural de la gastronomía. No compite con el plato, lo acompaña.
Pero la noche no se quedó solo en la degustación. Entre copas, platos y comentarios que iban y venían, la conversación se amplió hacia el origen de lo que se consume. En un contexto donde cada vez importa más saber de dónde vienen los productos, el agua apareció como un relato posible, ligado a la naturaleza y a procesos que ocurren lejos del ruido cotidiano.
Para Daniella Rentería, gerente de Marketing de Gloria, este tipo de encuentros permiten acercar ese relato de manera más cercana. “San Mateo es un agua querida y es un orgullo para nosotros expandir esta marca. Nuestro objetivo es poner en valor el origen que garantiza su sabor y alta calidad, lo que la posiciona como representante de las aguas de manantial peruanas. Contar con un experto como Martin Riese nos ayuda a entender por qué San Mateo es un agua tan especial", señaló.
La incorporación de San Mateo al portafolio de Gloria refuerza su mirada de preservar los atributos que han definido a la marca a lo largo del tiempo y, al mismo tiempo, abrir nuevas formas de conectar con el consumidor. El evento funcionó como un punto de encuentro entre cultura, gastronomía y una manera distinta de aproximarse al agua, donde el origen se convierte en un valor compartido.
Líderes de opinión, creadores de contenido e influencers participaron de una experiencia que no buscó imponer un mensaje, sino despertar curiosidad. Y es así cómo el agua dio paso a conversaciones que nacieron alrededor de la mesa. Conoce más sobre San Mateo, su origen andino y la experiencia que brinda para acompañar y elevar los momentos cotidianos. Visita sus redes sociales y canales oficiales.
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