Vanessa Benavente es casi una foránea. Salió del Perú huyendo del terrorismo hace 34 años. Estudió un año de colegio en Colorado (EE.UU.) y luego regresó a Lima. Volvió al país de Marilyn Monroe para, más temprano que tarde, emigrar a España. Tiempo después, casada y con el sueño de ser actriz, se mudó con su esposo a Los Ángeles, California. Allí se divide entre las audiciones, los rodajes y sus hijas en casa, Olivia (5 años) y Amaia (16 meses). Todo ello, sin contar que pertenece al Sindicato de Actores de Hollywood. A través de una videollamada con Saltar Intro de El Comercio, ella tarda un poco en hilar las frases en español, pues ya se acostumbró al idioma ‘anglo’. La conversación empieza con “Griselda”, la miniserie de Netflix donde interpreta a una mujer cubana.

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