Ana Núñez

Si en el Perú hay un libro precursor de todos esos hermosos textos que en los últimos años se han publicado (y se siguen publicando) para empoderar a las niñas, ese es Mujeres batalla (2007), una compilación de entrevistas hechas por el periodista y escritor Antonio Orjeda a las emprendedoras más fieras de nuestro país entre los años 2004 y 2007, precisamente en las páginas de este Diario. Siete años después, en el 2014, Antonio caminaba de la mano con Miranda, su pequeña hija que entonces tenía cinco años, y se le ocurrió comenzar a narrarle las historias de las protagonistas de su libro pero en clave de cuento. El interés y la atención que puso Miranda le dejó una pregunta rondando en la cabeza: ¿Por qué no hacer un Mujeres batalla para niñas?

Esa pregunta fue el germen de la idea para hacer Mancha brava (MAOZ, 2019), un libro que Orjeda considera es una consecuencia de su paternidad. Pensó que la publicación no debía ser un remake exacto de Mujeres batalla, sino un libro que pueda atraer tanto a niñas como niños. Interesado siempre en reconocer “al soldado desconocido”, buscó a un grupo de nuevos personajes que, aunque poco mediáticos, tuvieran historias alucinantes. A ese grupo le sumó una que otra de sus Mujeres batalla, como Albina Ruiz, la sanadora del planeta; o la imparable empresaria Vanessa Vargas.

“En ese momento [2014], todavía no existía Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes ni Antiprincesas y la revista que publicaba entonces [también de nombre Mujeres batalla] económicamente fue un fracaso y yo quedé misio. Entonces, esta idea linda quedó ahí. Cuando aparecen esos libros [Cuentos de buenas noches... y Antiprincesas], dije: ‘Caray, hay que hacer esta chamba’. Y ahí retomo. El 2017 me la pasé en seminarios, talleres, cursos, todo lo que tiene que ver con literatura infantil y juvenil. Y así fue naciendo la idea”, recuerda.

Han sido intensos los días de Antonio Orjeda a partir de entonces. E intensa también la búsqueda de presupuesto para sacar adelante el libro en las condiciones y con las características que el periodista quería: debía ser un libro hermoso de tapa dura y bellas ilustraciones al que puedan tener acceso tanto en los hogares pudientes como en la casita del arenal o el cono. Le propusieron que haga dos ediciones, una fina y otra popular. Pero Antonio insistía en que todos debían recibir la misma calidad. Fue entonces que Wendy Ramos, la popular actriz y clown, le lanzó una idea: “Lo que debes hacer es proponer que por cada libro que te compren tú regalarás otro a un niño de algún hogar humilde”. Esa es, pensó Orjeda. Adicionalmente, creó un pequeño crowdfunding (micromecenazgo) entre sus Mujeres batalla, quienes hicieron aportes para la publicación del libro, además de cinco empresas (Saga Falabella, La Granja Villa, Maestro, Coca-Cola Perú y Enel), que colaboraron para pagar su impresión. Una editorial no habría aceptado regalar libros, tal cual se había propuesto.

Como dice su nombre, Mancha brava es un libro hecho en mancha y que finalmente vio la luz el mes pasado. Al cierre de esta nota, Antonio Orjeda nos envía un mail con una gran noticia: a la fecha, ya van 400 libros donados al colegio Fe y Alegría. //