El sábado 29 de agosto de 1959 por la noche, André Malraux bajó del avión en el aeropuerto Limatambo. Lo recibió, entre otros, el ministro peruano de RR.EE., Raúl Porras Barrenechea, a la derecha del escritor. (Foto: GEC Archivo Histórico)
El sábado 29 de agosto de 1959 por la noche, André Malraux bajó del avión en el aeropuerto Limatambo. Lo recibió, entre otros, el ministro peruano de RR.EE., Raúl Porras Barrenechea, a la derecha del escritor. (Foto: GEC Archivo Histórico)
Por Carlos Batalla

Cuando le preguntaron en agosto de 1999 al artista plástico peruano Fernando de Szyszlo, “¿a qué persona de este siglo le hubiera gustado conocer?”, él contestó de forma breve y precisa: André Malraux (1901-1976). No fue una elección caprichosa, egoísta o inusual la del recordado pintor. Todo lo contrario. Durante los años 30, 40, 50 y 60, incluso, Malraux había sido un referente cultural, moral y existencial para muchas generaciones de jóvenes.

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