El callejón Otaiza fue uno de los focos infecciosos de la peste bubónica en Lima. Las autoridades demolieron la zona y la convirtieron en pasaje.
El callejón Otaiza fue uno de los focos infecciosos de la peste bubónica en Lima. Las autoridades demolieron la zona y la convirtieron en pasaje.
Por Carlos Batalla

Como en el caso de la fiebre amarilla, todo hace indicar que la peste bubónica también llegó por barco a las costas peruanas. Un ejemplo destacado ampliamente por El Comercio fue el brote de peste en el Callao. Allí se concentró la información pues en esos tiempos el muelle chalaco era el centro neurálgico del transporte de carga y personas del país. La aglomeración convertía a la zona en peligrosa en un contexto sanitario de emergencia.