Redacción EC

El arquitecto se encargó de darle una nueva vida a un avión dado de baja y usarlo como parte de una casa en medio de las montañas de Malibú, California.

Las alas y otras partes del Boeing 747 fueron compradas por Hertz y su clienta por 50,000 dólares, un precio bastante cómodo teniendo en cuenta la cantidad de material que estos objetos podían proporcionar al diseño que iban a llevar a cabo.

Hay tres elementos fundamentales en la casa: concreto, vidrio y el avión, que al combinarse ofrecen una producto final fuera de lo común pero a la vez elegante.