Por Carlos Lázaro

En Flushing Meadows en medio de la intensidad del cemento y del bullicio que suele rodear al US Open, el último Grand Slam de la temporada 2025, se escuchó un eco que rompió la rutina neoyorquina: “¡Perú, Perú, Perú, Perú!”. No fue un canto cualquiera. Eran alrededor de cincuenta compatriotas, reunidos en el ‘court’ 16, quienes alentaban a Ignacio Buse, la primera raqueta nacional, que el martes escribió una página especial para su corta carrera profesional, la cual está en pleno ascenso.

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