En junio de 1997 se enfrentaron por segunda y última vez. (Foto: Reuters)
En junio de 1997 se enfrentaron por segunda y última vez. (Foto: Reuters)
/ Gary Hershorn
Por Ricardo Montoya

Maya Angelou no lo podía creer. Las sorpresas se sucedían una tras otra. Primero, que Mike Tyson le pidiera que lo visite en la cárcel. Después, que fuese más bajito que ella. Y, por último, que le pregunte a destajo por el eurocentrismo en la obra de León Tolstói. La escritora, que en principio había acudido al penal por humanidad, dinamitaba al escuchar esa voz finita y con ceceo todos los estereotipos que tenía sobre el boxeador. Se puede ser intimidante y sensible al mismo tiempo. Depende de dónde, con o contra quién.