
En el trimestre móvil mayo-junio-julio, la Población Económicamente Activa (PEA) ocupada en Lima Metropolitana aumentó en 3,1% en relación al mismo período del 2022 y alcanzó las 5′233.400 personas, cifra que representa un ligero aumento en comparación al incremento de 2,5% reportado entre abril y junio. A nivel general, la población empleada en la capital supera la prepandemia; sin embargo, la recuperación ha sido impulsada por un empleo de menor calidad y muestra marcados contrastes entre edades y sectores económicos.
Esta situación puede verse con mayor claridad en el grupo etario de personas menores a 25 años. En el último año, la PEA adecuadamente ocupada (quienes laboran 35 o más horas semanales y reciben ingresos por encima del ingreso mínimo referencial) creció tanto en la población adulta (de 25 a 44 años) y como en mayores de 45 años; pero bajó en los jóvenes menores de 25 años. En este grupo, el número de empleos adecuados es menor en 8,3% respecto al trimestre mayo-junio-julio del 2022 y en 22,3% respecto al mismo período del 2019. A la fecha, la población joven representa uno de cada 10 empleos adecuados y uno de cada cinco en condición de subempleo.
De acuerdo al INEI, hay 193.400 adultos de 25 a 45 años y 83.300 jóvenes con empleo adecuado menos que entre mayo y julio del 2019. El grupo de mayores de 45 años es el único en el que se observa un crecimiento en el empleo adecuada tanto respecto al 2022 como al 2019.
Según Miguel Jaramillo, investigador principal de Grade, la caída del empleo adecuado en Lima es reflejo de lo difícil que fue la formalización del empleo luego de la pandemia. Si no hay medidas claras por parte del Gobierno o del Congreso para reducir la informalidad, este grupo de edad continuará teniendo dificultades para ingresar a la formalidad y, por ende, los jóvenes deban aceptar empleos no adecuados a lo largo de sus carreras.
“No veo un impulso en el Congreso, tampoco en los últimos ministros de Trabajo que dijeron que lucharían contra la informalidad, pero no se siente un impulso en esa dirección. Mientras no haya una vocación del Gobierno por promover lo formal, la situación tiende a perpetuarse”, indicó.
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Esta inacción implica que el grupo etario de 24 años o menos continúe teniendo dificultades para ingresar a la formalidad y, por ende, los jóvenes deban aceptar empleos no adecuados a lo largo de sus carreras.
“Los jóvenes que terminan trabajando en el sector informal no reciben capacitaciones, o casi no las reciben, no aprenden mucho en el trabajo y por lo tanto tienen muy pocas herramientas para moverse a un empleo mejor. Como los políticos no perciben un problema, parecerser un sistema que no cambiará”, señaló.
“Más del 90% de empleados formales entra en la categoría de empleo adecuado. A la inversa, el 90% de trabajadores del empleo informal está en el grupo de empleo no adecuado. Es muy difícil salir de un empleo informal y pasar a uno formal, y se complica aún más conforme avanzan los años y uno sigue trabajando en la informalidad”, añadió.
Para Paola del Carpio, coordinadora de investigación de REDES, el principal factor que explica la caída del empleo adecuado en los jóvenes se debe a que, en general, no tienen la formación educativa requerida para acceder a empleos con mejores salarios y por ello en gran medida terminan ingresando al mercado informal.
“En algunos lugares sales graduado, pero es incierta la calidad de enseñanza, o la oferta educativa no está ligada a lo que se necesita en el mercado laboral y muchas de las habilidades necesarias recién se adquieren en la cancha. Entonces, cuando tienes un mercado precarizado, este contrata trabajadores informales por poco dinero”, remarcó.
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Del Carpio destacó que luego de la pandemia se crearon nuevos puestos de trabajo, pero en sectores improductivos. Esto alimenta el problema del empleo no adecuado.
“Nuestra productividad no se recupera frente a otros países. Un trabajador chileno en promedio produce 2,5 veces lo que produce un trabajador peruano. Es importante entender que no es porque los peruanos son flojos o no trabajan, pero se produce menos por la formación, por el nivel de innovación de la empresa. Tenemos muchas empresas en sectores improductivos, es decir, que tiene más relación con lo informal porque es donde más rápido se pierde y donde más rápido se consigue el trabajo”, resaltó.
Ambos especialistas coincidieron en que es posible que este año no solo caiga el empleo adecuado, sino el empleo en general a nivel nacional por la falta de inversión y la generación de puestos de trabajo. Del Carpio agregó que la situación podría empeorar si no se llega a un consenso para establecer una fórmula técnica que actualice la remuneración mínima vital con predictibilidad.
Recuperación desigual
La PEA adecuadamente ocupada alcanzó los 3′049.600 personas. Si bien esta cifra es mayor en 5,8% al trimestre móvil mayo--julio del 2022, aún está 3,3% por debajo de lo registrado en el mismo período del 2019. En contraste, persisten los niveles elevados de la PEA subempleada (que trabaja menos de 35 horas semanales o cuyos ingresos no alcanzan a cubrir el valor de la canasta básica). Actualmente hay 2′173.700 trabajadores en esta condición, cifra menor en 0,4% que en el 2022, pero mayor en casi 24% respecto a la prepandemia (1,7 millones) [ver gráfico].
La recuperación del empleo adecuado también ha sido desigual en cuanto a la formación de la fuerza laboral. En el trimestre móvil mayo-junio-julio solo aumentó para trabajadores con formación superior no universitaria y universitaria, mientras que para aquellos con formación básica aún el empleo está por debajo de los niveles alcanzados en el 2022 (-5,3% para primaria y -15,4% para secundaria) y el 2019.
En cuanto al tamaño de empresa, los empleos adecuados aún no se recuperan en empresas de 1 a 10 trabajadores (conformadas en mayor proporción por independientes y trabajadores con menor productividad) cuyo nivel se encuentra casi 1% por debajo del 2022 y 4% menos respecto al 2019. En contraste, los empleos en empresas de 11 a 50 trabajadores han aumentado respecto a ambos períodos, mientras que en aquellas de 50 a más se situán 10% por encima del 2022, pero 6,5% por debajo del 2019.
En cuanto a sectores, la pérdida de empleo adecuado ha sido más fuerte en Construcción, que muestra una reducción de 19,4% respecto al año pasado y de 12% frente al 2019. Manufactura y servicios aún no alcanzan los niveles prepandemia.
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