Ceremonia en el morro solar, en recuerdo de la batalla de San Juan, durante la defensa de Lima en la  guerra del Pacífico. Foto: José Luis Cárdenas
Ceremonia en el morro solar, en recuerdo de la batalla de San Juan, durante la defensa de Lima en la guerra del Pacífico. Foto: José Luis Cárdenas
/ José Luis Cárdenas Pinedo
Por Héctor López Martínez

En 1918, al concluir la Primera Guerra Mundial, las naciones vencedoras honraron a sus numerosos héroes anónimos, a los soldados desconocidos que muchas veces tuvieron como sepulcro fosas comunes o una cruz sin nombre ni fecha. Inglaterra, Francia, Italia, Portugal y Estados Unidos fueron los primeros países en levantarles bellos monumentos como testimonio perdurable de homenaje y gratitud. Destacan el inglés por su elegante sobriedad, el italiano por sus reminiscencias clásicas y el portugués por su honda religiosidad.

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