(Ilustración: Víctor Aguilar)
(Ilustración: Víctor Aguilar)
Por Pedro Cornejo

Aquello que Walter Benjamín entrevió en su célebre ensayo titulado La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica, a saber, que “la distinción entre autor y público está a punto de perder su carácter sistemático”, se ha hecho realidad de un modo absolutamente radical. Hoy en día cualquiera puede hacer y grabar su propia música, incluso sin tener conocimiento alguno de lo que es composición y sin saber tocar ningún instrumento convencional. Basta con aprender a utilizar con inteligencia las herramientas que ofrece actualmente la tecnología digital. Y esas herramientas, hoy en día, son bastante asequibles. Tanto que es común que jóvenes interesados en hacer música tengan un “estudio” de grabación digital dentro de su computadora con el cual pueden producir sus canciones.

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