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Impresionante vista de la exhibición madrileña. El encendido rosa andino elegido para la sala fue, confiesa el curador, una casualidad.

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Impresionante vista de la exhibición madrileña. El encendido rosa andino elegido para la sala fue, confiesa el curador, una casualidad.
Impresionante vista de la exhibición madrileña. El encendido rosa andino elegido para la sala fue, confiesa el curador, una casualidad.
Por Enrique Planas

En la enorme sala ovalada, el visitante se sitúa en el centro. La metáfora espacial nos remite al Cusco como ombligo, como eje del mundo. Desde allí, el Museo de América en Madrid despliega, por primera vez, su colección de pintura cusqueña. Llama la atención el encendido rosa andino de las paredes: es el “cholapink” que definió el artista peruano Reynaldo Luza.