EleccionesCada día, Gabriela lleva y recoge a sus hijos de su colegio, la I.E. República Federal de Alemania, ubicada a la espalda de la huaca Mateo Salado (Cercado). Si bien no está lejos de casa, ella lo hace por la preocupación de los peligros en la zona. Esta situación cambió en los últimos meses gracias a la intervención que realizó la Municipalidad de Lima en la zona donde efectuó trabajos de mejoramiento vial y peatonal.
“Antes, la zona era peligrosa y parecía abandonado. Los arreglos le han dado más color a la zona. Se ve más bonito y se siente más tranquilo”, apunta la madre de familia.
La comuna de Lima, mediante el Fondo Metropolitano de Inversiones (Invermet), desarrolló el proyecto Belisario Sosa para mejorar la transitabilidad peatonal y vehicular del sector. Como parte de las obras, se implementaron ciclovías, gibas para reducir la velocidad de los autos y recuperando los espacios públicos, incluyendo la transformación de un callejón en un nuevo parque.
Según especialistas, tras las olas más críticas de la pandemia del COVID-19 se evidenció la necesidad del uso de los espacios públicos para generar espacios sociales que se habían perdido, sobre todo en el contacto de nuestros niños y niñas.
“La peatonalización de calles, ampliación de veredas y ferias itinerantes ayudan a las comunidades porque hace que las personas se movilicen y aumentan la percepción de seguridad en los barrios”, aseguró Cynthia Yamamoto, cofundadora del colectivo Peruanos de a Pie.
Del mismo modo, Caroline Gibu, directora ejecutiva de Ciudadanos al Día (CAD), precisó que es importante que las autoridades desarrollen un calendario de actividades para consolidar la participación ciudadana. “La única forma de mantener los espacios activos debe con la participación de los vecinos, a través de distintos eventos. Así ellos sabrán que estas zonas pueden ser usadas para diferentes actividades”, señaló.
Además, Gibu apuntó que estos espacios pueden ser usados para monitorear la salud de las personas. “En estos puntos se pueden tener módulos para vacunar o monitorear la salud mental. Sacar a las personas reduce los índices de violencia”.
Otros proyectos
El urbanista Aldo Facho Dedé resaltó que no se necesitan grandes obras de cemento para poder generar grandes cambios positivos en una población, basta con desarrollar cambios en los espacios públicos colocando al ciudadano en la cima de las intervenciones.
“Se han generado una serie de buenas prácticas, muchas de las cuales se han consolidado. (…) que permitieron recuperar importantes espacios”, explicó el especialista.
Una de estas prácticas la implementó la municipalidad de Jesús María con el plan ‘Jesús María Bonita’, un programa que busca recaudar tributos. Con el plan, al que solo acceden vecinos sin deudas, la comuna brinda apoyo con el pintado de la fachada de edificios y quina, así como el mejoramiento de servicios de agua y luz en las áreas comunes.
Gibu explicó que una práctica similar se realiza en la municipalidad de Pachacamac, donde se realiza un día de recaudación donde los vecinos pueden pagar el monto que puedan y con lo reunido se realiza una obra en pro de la comunidad: una cancha o una escalera. “Con ello se genera una cultura tributaria”, resaltó.
Los especialistas coincidieron que, a puertas de cambios de gestión en los gobiernos locales y regionales del país, prácticas como estas pueden ayudar a mejorar el sentido de pertenencia de los vecinos con sus barrios y así la calidad de vida de los mismos.
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