Por Ricardo León

Faltaban 10 minutos para la 1 de la tarde del 15 de enero. Más de diez veleros navegaban frente al mar del Callao para participar en una fecha del torneo válido para el ránking nacional de vela. Debían recorrer un área de 40 kilómetros, que abarcaba hasta Ancón. Los veleristas comenzaron a imaginar maniobras para poder ganar velocidad, pero la competencia no comenzaba por una razón elemental para este deporte: no había vientos.