Por Hernán Medrano Marin

Incendios, disparos, choferes asesinados y daños a los vehículos. Todo este cóctel de atentados producto de la ola de extorsión y sicariato que azota al país ha provocado que en el último tiempo, la cantidad de unidades de transporte público convencional se haya reducido considerablemente. El temor de salir a las calles se ha hecho evidente en más de una empresa del rubro. A esta situación se suma una crisis por la falta de conductores en el Perú, que estén debidamente calificados y con su respectiva licencia de conducir.

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