El pintor Bruno Portuguez en su taller y estudio de Chorrillos. Presenta en la sala de arte del Palacio Municipal y de la Cultura de San Isidro una selección de retratos en la exposición "Rostros del bicentenario". (Foto: Anthony Niño de Guzmán)
El pintor Bruno Portuguez en su taller y estudio de Chorrillos. Presenta en la sala de arte del Palacio Municipal y de la Cultura de San Isidro una selección de retratos en la exposición "Rostros del bicentenario". (Foto: Anthony Niño de Guzmán)
/ ANTHONY NIÑO DE GUZMAN
Por Jorge Paredes Laos

Aunque alguna vez quiso ser cura, abogado o médico, la pintura siempre fue lo suyo. A los cuatro años, quedó impresionado con un retrato que le hizo Teodoro Núñez Ureta y en ese momento descubrió que él también quería ser artista. Se pasó la niñez y adolescencia reproduciendo estampas religiosas que su madre le traía de la misa y cuando ingresó a la Escuela Nacional de Bellas Artes, antes de cumplir los 18 años, descubrió que esos Cristos, esas anunciaciones, esas visitas de los reyes magos habían sido pintados ya por artistas como Rubens, Miguel Ángel o Leonardo. “Era como haber descubierto algo sagrado”, recuerda Bruno Portuguez, y tras su paso por el arte académico, no ha dejado de pintar retratos. Debe haber hecho más de dos mil. 450 de ellos los ha publicado ya en tres volúmenes que ha editado en los últimos 20 años.

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