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Por Enrique Planas

Hace poco más de un mes que ha dejado su cargo como Ministro de Cultura. Ha vuelto a su vida como funcionario de cancillería, y a su trabajo como escritor. Dos libros de Alejandro Neyra han coincidido en la imprenta: por un lado, su novela “El monstruo sagrado”, ganadora del premio Cope en 2019, donde aborda un sonado crimen pasional en la década del 50, había quedado congelada al llegar la pandemia. Por otro, “Traiciones peruanas”, divertido tratado sobre las traiciones en la historia del país, estaba programada para inicios del 2020, pero también quedó pendiente en los planes de su editorial. Liberados ahora, al leer ambos libros nos encontramos con un escritor en las antípodas del funcionario público: allí donde un ministro apelaba a las formas oficiales para buscar el acuerdo y evitar el conflicto, el novelista busca cuestionar la historia oficial y destapa temas que muchos prefieren no tocar. En un caso de amable esquizofrenia, Neyra ha descubierto la forma de conjugar el servicio público con la escritura.

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