Por Jorge Paredes Laos

Entre las décadas de 1980 y 1990 se produjo una revolución tecnológica en la redacción de El Comercio, con la llegada de las voluminosas computadoras Harris. Eran unos armatostes celestes parecidos a los antiguos televisores con los cuales se modernizó la diagramación y el diseño del periódico. En las oficinas de El Dominical una de estas máquinas ocupaba una esquina especial y sobre esta había grabado un letrero que decía: “Hada cibernética”. El nombre que el filósofo Francisco Miró Quesada Cantuarias, director del suplemento, puso a tal portento tecnológico evocaba también a uno de los poemarios más célebres de Carlos Germán Belli, quien por aquellos años formaba parte de la plantilla habitual de colaboradores de este Diario.