Telar indígena amazónico pintado por el artista voluntario Dibu Manos de Rabia, durante el Festival Tejiendo Colores, iniciativa del colectivo Color Energía. Hasta el momento se han pintado unos 25 murales en el Cerro San Cristóbal.
Telar indígena amazónico pintado por el artista voluntario Dibu Manos de Rabia, durante el Festival Tejiendo Colores, iniciativa del colectivo Color Energía. Hasta el momento se han pintado unos 25 murales en el Cerro San Cristóbal.
Diana Mery Quiroz Galvan

Embellecer un espacio público es mucho más que mantener la limpieza y orden del lugar. Lo saben países de Europa y América, como España, Brasil y Argentina, donde se ha recurrido a los para revalorar barrios y vías enteras. Estos trabajos son, además, una forma de involucrar artísticamente a la comunidad. Siguiendo este ejemplo, en Lima, específicamente en el cerro San Cristóbal (Rímac,) una pareja de artistas ha puesto manos a la obra para recuperar zonas de su barrio pintando las fachadas de las viviendas con motivos que identifiquen a los vecinos.

Pareja de artistas, Carla Magán y Daniel Manrique, fundadores de Color Energía, frente a uno de los murales en su barrio.
Pareja de artistas, Carla Magán y Daniel Manrique, fundadores de Color Energía, frente a uno de los murales en su barrio.

Una de las iniciativas que desarrolla el colectivo artístico denominado Color Energía se llama Las Escaleras Arco Iris, proyecto que retoma este año para dar más alegría a la comunidad. La convocatoria, para artistas y público en general, es este sábado a las 2 p.m.

— Matices del cerro—

Carla Magán y Daniel Manrique son artistas con más de 15 años de experiencia en murales y desde hace 13 viven juntos en el cerro San Cristóbal. Cuenta Carla que su esposo vive allí desde siempre y que fue tras una experiencia en el Cusco, donde participaron como voluntarios junto a niños de la selva, que surgió la idea de muralizar su barrio. En el 2013, mientras impartían talleres de pintura y dibujo en el distrito de Yanatile, presentaron una propuesta educativa de arte mural. Durante tres meses, adornaron las paredes de la comunidad con motivos que identificaran a la localidad, como los productos agrícolas o la flora y fauna de la zona.

Mural denominado Agricultora Naranja. Fue pintado en el 2013, en el distrito de Yanatile, Cusco, como parte de un voluntariado en la ciudad. La modelo de la pintura es la propietaria de la vivienda.
Mural denominado Agricultora Naranja. Fue pintado en el 2013, en el distrito de Yanatile, Cusco, como parte de un voluntariado en la ciudad. La modelo de la pintura es la propietaria de la vivienda.

Tras su regreso a Lima y en su afán de desestigmatizar su localidad, decidieron repetir su anterior experiencia. La meta trazada con el proyecto Apu Asharu-El Gran Telar es pintar más de mil casas creando el cerro mural más grande del mundo y convertirlo en un atractivo turístico. La idea es promover cada vez más el recorrido por los murales con motivos de textiles andinos, como una forma de reconocer el origen migrante y la pluriculturalidad del cerro San Cristóbal. El guiado es bilingüe y dinámico.

Paralelamente, se organizan actividades que sirven para solventar el proyecto de muralización de Color Energía, como el Festival Tejiendo Colores, caminatas bajo la luna llena y el reto de los mil escalones.

Voluntarios de Las Escaleras Arco Iris, versión 2018. Cada fecha se reúnen alrededor de 20 personas que buscan darle nuevamente color a más de 1100 escalones.
Voluntarios de Las Escaleras Arco Iris, versión 2018. Cada fecha se reúnen alrededor de 20 personas que buscan darle nuevamente color a más de 1100 escalones.

Quienes deseen participar en el pintado de Las Escaleras Arco Iris deben traer brochas de 2 o 3 pulgadas, pintura de color blanco y colores primarios látex al agua.

Más información

El punto de encuentro es la puerta de Plaza Vea de Acho (Av. Marañón 601, Rímac), el sábado 25 a las 2 p.m. Quienes deseen colaborar con esta iniciativa pueden escribir a o al 97242-0550. También pueden visitar su fan page.