En el Perú, El Niño suele entenderse primero como una amenaza climática. Pero hay otra dimensión menos visible y quizá más decisiva: la confianza. Cuando la incertidumbre crece, la ciudadanía no solo espera obras o promesas; busca señales claras de liderazgo, coordinación, rapidez y presencia. En ese terreno, los CEO tienen un rol que va mucho más allá de solo proteger sus propias operaciones.
En el Perú, El Niño suele entenderse primero como una amenaza climática. Pero hay otra dimensión menos visible y quizá más decisiva: la confianza. Cuando la incertidumbre crece, la ciudadanía no solo espera obras o promesas; busca señales claras de liderazgo, coordinación, rapidez y presencia. En ese terreno, los CEO tienen un rol que va mucho más allá de solo proteger sus propias operaciones.
En el Perú, la confianza se entiende desde la estabilidad laboral. Según el Edelman Trust Barometer, “Mi empleador” es la institución en la que más se confía, alcanzando 76% en el Índice de Confianza; las empresas llegan hasta el 57%. Esto es sintomático en un país en el que no se confía en todas las instituciones: el Gobierno, por ejemplo, está en zona de desconfianza con 32%. Esa diferencia importa frente a una emergencia como El Niño, en momentos de presión las personas miran con más atención a las instituciones que sienten cercanas y capaces de actuar.
Por eso, el CEO no debería limitarse a emitir mensajes de contingencia: hay al menos tres acciones concretas que podría implementar. La primera es comunicar qué se hará, por qué se hará y cuáles son los resultados. La confianza empieza a formarse con transparencia, honestidad y rendición de cuentas.
La segunda es crear espacios de decisión más abiertos antes de la emergencia, mesas de trabajo que incluyan a stakeholders internos y externos, con distintas experiencias y perspectivas. Esto se alinea con el Edelman Trust Barometer: el 78% de peruanos considera que, para construir confianza, los CEO deben consultar a personas con valores y orígenes diferentes al tomar decisiones de negocio.
Alineado a lo anterior, la tercera es usar a la empresa como plataforma de cooperación. El 40% de peruanos asegura que una empresa podría ganar su confianza si fomenta que las personas cooperen para encontrar soluciones sin tomar partido. También señala que 66% valora que las empresas se asocien con organizaciones inesperadas para iniciar conversaciones interculturales o entre posturas políticas distintas. Esto puede traducirse en formar alianzas con distintos actores para coordinar información, logística, prevención y recuperación.
El Niño pondrá a prueba infraestructura, logística, presupuestos y capacidad de respuesta. También pondrá a prueba la confianza. Y ahí los CEO tienen una oportunidad concreta: demostrar que ser motor de la economía no significa solo crecer o generar empleo, sino también sostener al país cuando la incertidumbre golpea. Porque la confianza detona la acción, y eso es precisamente lo que necesita el Perú hoy.