El turismo peruano continúa mostrando señales positivas durante el 2026. Tras varios años de recuperación y adaptación, el sector mantiene una tendencia de crecimiento impulsada por una mayor movilidad de los viajeros, la recuperación de la conectividad aérea y el renovado interés tanto por los destinos nacionales como internacionales. Sin embargo, el avance también trae consigo nuevos desafíos que requieren una visión de largo plazo para consolidar un desarrollo sostenible.
En el ámbito local, el turismo interno continúa siendo uno de los principales motores de la actividad. Los feriados largos, las vacaciones escolares y una mayor oferta de experiencias han incentivado el desplazamiento de miles de peruanos hacia diferentes regiones del país, favoreciendo el dinamismo económico de diversos destinos. No obstante, persisten retos importantes relacionados con la infraestructura turística, la conectividad terrestre y aérea, así como la calidad y la formalización de algunos servicios.
En cuanto al turismo internacional, el mercado peruano continúa recuperando terreno. Cada vez más peruanos viajan al extranjero por vacaciones, trabajo, estudios o visitas familiares, mientras que el país sigue fortaleciendo su atractivo como destino para visitantes internacionales. Sin embargo, factores como la coyuntura económica global, el incremento en los costos de viaje y las nuevas regulaciones migratorias siguen influyendo en las decisiones de quienes planean viajar.
Hoy viajar implica mucho más que elegir un destino. Los viajeros enfrentan un entorno más dinámico, donde son frecuentes los cambios en itinerarios, demoras operativas, cancelaciones, fenómenos climáticos y otros imprevistos que pueden alterar una experiencia de viaje. En este contexto, la planificación y la prevención se han convertido en elementos fundamentales para viajar con mayor tranquilidad.
Afortunadamente, también se observa una mayor conciencia sobre la importancia de contar con asistencia al viajero. Cada vez más personas entienden que una asistencia no solo brinda cobertura frente a emergencias médicas, sino también respaldo ante situaciones como la pérdida de equipaje, cancelaciones, retrasos, problemas con conexiones aéreas o asistencia legal, entre otros imprevistos que pueden presentarse antes o durante un viaje.
Sin embargo, aún existe una oportunidad importante para seguir promoviendo una cultura de prevención entre los viajeros peruanos. Muchas personas continúan considerando la asistencia como un gasto opcional, cuando en realidad representa una herramienta que protege la inversión realizada en un viaje y brinda acompañamiento en situaciones que pueden generar altos costos económicos y emocionales.
Para este segundo semestre del 2026, las perspectivas para el turismo continúan siendo favorables. La demanda por viajes internacionales se mantiene activa y se espera un importante movimiento durante las vacaciones de mitad de año y las próximas temporadas altas.
El desafío para el Perú ya no pasa únicamente por incrementar el número de viajeros, sino por construir una industria turística más resiliente, competitiva y preparada para responder a un entorno en constante evolución. Porque hoy, más que nunca, viajar informado y protegido es parte esencial de una buena experiencia.
*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.