WUF/ OpiniónBasada en la interpretación y juicio de hechos y datos hechos por el autor.
‘Anocracy’
“Los regímenes híbridos son más frágiles, porque generan menos recursos y deben repartirlos entre múltiples grupos que sostienen al gobierno”.

Exministro de Economía y Finanzas
Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

Muchos hemos quedado sorprendidos con la forma en que fueron elegidos el presidente del Congreso, José María Balcázar, y posteriormente la primera ministra Denise Miralles. La elección evidenció cómo los intereses de algunas bancadas, que podrían calificarse como patrimonialistas por priorizar beneficios particulares, se impusieron sobre el interés de las mayorías. Los cargos del gobierno se repartieron como si fueran un botín político. Sin embargo, esta situación no es nueva: se ha repetido con frecuencia en los congresos peruanos desde el 2016.
Este escenario me llevó a preguntarme si un régimen político como el nuestro puede sostenerse en el tiempo. Diversos medios internacionales señalan que el Perú no es plenamente una democracia, pero tampoco una autocracia. Más bien, parece asemejarse a una suerte de autocracia parlamentaria. Con esta inquietud, decidí revisar la literatura de análisis político elaborada por economistas. En ese proceso, encontré los estudios de Daron Acemoglu y James Robinson, autores de “Por qué fracasan los países”. Ellos analizan una base de datos de 170 países entre 1960 y el 2018, y clasifican los regímenes únicamente en democracias y autocracias. Sin embargo, esta dicotomía parece insuficiente para describir casos como el peruano.
En noviembre pasado conversé con mi amigo Fabricio Coricelli, del Banco Mundial y hoy profesor en la Universidad de Siena. Él confirmó que esta clasificación binaria es incompleta y explicó que existe un tercer tipo de régimen político, frecuente en Italia y otros países: la anocracia. Este concepto describe sistemas híbridos que no califican plenamente ni como democracias ni como autocracias.
Coricelli y otros economistas utilizan la misma base de datos de Acemoglu y Robinson, que reúne 9.920 observaciones anuales. Al analizar la información hasta el 2010, encuentran que solo 3.430 casos corresponden estrictamente a democracias y 4.825 a no democracias. Al reclasificar estas últimas, identifican que 2.986 (62%) eran autocracias, y 1.823 (38%), regímenes intermedios o anocracias.
Los autores también analizan cómo cambian los regímenes políticos con el tiempo. Identifican 405 casos de transición: 264 hacia democracias y 141 reversiones hacia anocracias. Sin embargo, solo seis casos muestran una transición directa de autocracia a democracia, lo que indica que este proceso es poco común. En general, concluyen que las democracias y autocracias tienden a ser más estables, mientras que los regímenes híbridos son los más inestables.
Además, el estudio encuentra que los países que pasan de una anocracia a una democracia experimentan en promedio un aumento del PBI per cápita cercano al 22%. Si el cambio es hacia una autocracia, el incremento oscila entre 18% y 20%. No obstante, cuando las nuevas democracias tienen instituciones débiles, los beneficios económicos suelen tardar hasta cinco años en manifestarse. En promedio, los países que cambian de régimen permanecen en el nuevo sistema alrededor de 25 años.
La estabilidad de los regímenes está estrechamente vinculada con la distribución de los beneficios. Las democracias suelen generar mayores ingresos y distribuirlos en función del bien común, lo que explica su estabilidad. Las autocracias concentran los beneficios en los gobernantes, pero se sostienen mediante el control y la coerción. En cambio, los regímenes híbridos son más frágiles, porque generan menos recursos y deben repartirlos entre múltiples grupos que sostienen al gobierno.
Frente a este panorama, surge una pregunta clave para el Perú: ¿podremos salir de la trampa de la anocracia? El voto ciudadano ofrece una oportunidad para transformar los partidos patrimonialistas en organizaciones verdaderamente democráticas. De lo contrario, el país podría mantenerse en este régimen inestable o incluso avanzar hacia una autocracia, de la cual sería mucho más difícil salir.











