Seis partidos políticos del actual Congreso no tendrían espacio en la era bicameral, según las primeras proyecciones que ratifican lo que se venía mostrando en las encuestas a lo largo de las últimas semanas. De confirmarse estos resultados en el conteo oficial de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), los grandes perdedores serán Alianza para el Progreso (APP), Somos Perú, Podemos, Avanza País, Perú Libre y Acción Popular.
Salvo Acción Popular, que no logró participar siquiera en la contienda electoral, el resto de agrupaciones cosecha los frutos de una mala gestión parlamentaria, sumado a la incapacidad de conformar listas que puedan mostrar algún atisbo de renovación, y sus malas cartas presidenciales. Pero también es una señal clara de que los populismos parlamentarios no garantizan, en la mayoría de los casos, éxitos electorales o permanencia perpetua en los escaños. Al final, una lección que nos deja esta derrota es que los dichos populismos solo sirven para el autobombo y los selfies en las redes sociales de los parlamentarios.
APP, Somos Perú, Podemos y Acción Popular no supieron aprovechar el peso de sus logos y, en el fondo, esto radica en que perdieron su esencia partidaria al convertirse en una amalgama de intereses diversos y una serie de acomodos que le daba poca predictibilidad a las dinámicas parlamentarias. Cada cálculo de votación no respondía a un interés partidario, sino a los intereses de facciones que intercambiaba votos por favores políticos. El caso de ‘Los Niños’ y su institucionalización como práctica legislativa es el mayor ejemplo de este escenario.
¿Este perfil de bancadas ‘surfistas’ cambiará con la nueva composición parlamentaria? Todo hace indicar que tendremos diferentes logos, pero las mismas mañas legislativas. El mejor ejemplo es Obras, el partido que entraría de la mano de Ricardo Belmont. El exalcalde de Lima es un ‘surfista’ de antaño, coleccionando camisetas con el Frente de Centro, Perú Libertario (hoy Perú Libre), Unión por el Perú; y como aliado de Pedro Castillo y otros variopintos actores políticos.
Es natural pensar que una bancada de Obras se acomodaría al bloque de izquierda, pero no resulta descabellado verlo negociar sus votos por imponer una agenda populista o a cambio de algún asiento en la Mesa Directiva del Congreso, o algunos espacios en el gobierno.
País para Todos, el partido de Carlos Álvarez, está en duda, porque entra según un sondeo y se queda fuera en otro. Pero el perfil de una posible bancada del nuevo partido amarillo se asemeja mucho al de APP, Somos Perú y Acción Popular. Con un líder de origen regional (Vladimir Meza) con una cúpula e invitados que, o se alinean al partido, o quedan fuera de juego en el Parlamento.
En tanto, el Partido de Buen Gobierno de Jorge Nieto, es probable que busque ubicarse al medio en la mayoría de votaciones, aunque coincidiendo en muchos casos con Ahora Nación. El problema con ambas agrupaciones es que difícilmente sobrevivan intactas en su composición. La izquierda parlamentaria es experta en fraccionarse por pugnas internas. De dichos fraccionamientos también salen a relucir bloques ‘surfistas’ que terminan negociando sus votos al mejor postor.