En su discurso de investidura, el presidente del Consejo de Ministros, Ernesto Álvarez, señaló: “Apostaremos por acceso real a la educación superior de calidad. Otorgaremos 20 mil becas 18, 10 mil becas Tec y 8 mil becas Permanencia” (se refiere a nuevas becas, no a la continuidad de las ya otorgadas). Sin embargo, en el dictamen de la Ley del Presupuesto 2026 aprobado por la Comisión de Presupuesto –y en el propio proyecto enviado por el Ejecutivo– no se menciona ninguna de estas becas. Y si no se incluyen esta semana en el pleno (el plazo vence el 30 de noviembre), las becas anunciadas por Álvarez simplemente no podrán entregarse.
No se trata solo de un compromiso del presidente del Consejo de Ministros que sería incumplido (lo cual ya es grave), sino que dejarían en la calle a los estudiantes ya preseleccionados a quienes se ha ofrecido una beca para el 2026. De hecho, los estudiantes podían inscribirse en Pronabec hasta el 5 de octubre (hubo más de 100.000), el examen de preselección fue el 16 de noviembre y los preseleccionados se darán a conocer el 22 de diciembre.
Y no se trata de una irresponsabilidad de Pronabec. Todos los años la convocatoria es lanzada antes de que se apruebe la Ley del Presupuesto Público. Según he podido conocer, Pronabec cumplió con enviar la solicitud al Ministerio de Educación a mitad de año, que a su vez la remitió al Ministerio de Economía y Finanzas. Sin embargo, por alguna razón el MEF no incluyó el presupuesto para estas becas en el proyecto de Ley de Presupuesto que envió en agosto al Congreso.
Una vez que desde el Minedu se alertó al MEF de esta omisión, este último –durante el gobierno anterior– asumió el compromiso de pedir su inclusión en la Comisión de Presupuesto, pero esto tampoco ocurrió; a pesar de que este mes, al discutirse el proyecto en la Comisión de Presupuesto, ya se había dado el ofrecimiento del nuevo primer ministro de otorgar las becas para el 2026.
Todo indica, entonces, que el cuello de botella se ha dado en el MEF, y quizá fue una decisión consciente porque ahora hay que financiar mayores gastos en planilla, pensiones y nuevas universidades públicas creadas por los congresistas.
Beca 18 es un voucher que se entrega a los alumnos para que ellos elijan dónde quieren estudiar, a fin de seguir una carrera profesional en universidades, institutos o escuelas superiores públicas o privadas. Es un programa exitoso que lleva ya 14 años de existencia, y que ha beneficiado a más de 100.000 estudiantes con buen rendimiento académico y en condición de pobreza, pobreza extrema u otra vulnerabilidad. Además, ocho de cada diez ganadores son los primeros de su familia en acceder a la educación superior, y en su mayoría provienen de Áncash, Ayacucho, Huancavelica, Huánuco, Ica, Junín y Pasco.
De otro lado, Beca Tec es un nuevo concurso de Pronabec que impulsa a los alumnos a seguir estudios superiores tecnológicos y técnico productivos, que tienen alta demanda, pero baja oferta laboral en el país. Algunos ejemplos de carreras subsidiadas por Beca Tec son mecánica automotriz, técnico en geología y exploración, gestión logística, etc.
En ambos casos, se trata de subsidios bien focalizados que sirven para que los estudiantes –y sus familias– logren una verdadera movilidad social ascendente, y para que el país adquiera mayor competitividad.
Es altamente probable que el MEF no sepa cómo asignar el presupuesto para cubrir todas las nuevas iniciativas de gasto de los congresistas (ver, mi artículo “La culpa es del TC”), pero si en algún lugar hay que cortar el gasto, no es en las becas ya ofrecidas.
*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.