La Comisión de Constitución del Senado aprobó finalmente el dictamen sobre las facultades legislativas solicitadas por el gobierno de Keiko Fujimori. Lo hizo con siete votos a favor, incluido el de Alejandro Aguinaga, que esta vez se encontraba en la sala. Parece absurdo que la presencia de un senador en su centro de trabajo merezca semejante precisión, pero cuatro días antes, desde Buenos Aires, había contribuido a paralizar una sesión dedicada a asuntos bastante más urgentes.
Una de las grandes conquistas laborales del Perú no la han conseguido los sindicatos. La disfrutan nuestros senadores, capaces de viajar al extranjero sin dejar de asistir al Congreso. Basta una pantalla, alguien dispuesto a contar sus votos y una conexión a Internet. Esto último, como se ha comprobado, es lo menos seguro.
Lo divertido, si no irritante, es que Aguinaga defendía en agosto la presencialidad parlamentaria. Se quejaba, entonces, de las comisiones donde solo acudía el presidente. Tenía razón. El debate político exige escuchar, discutir y soportar, incluso cuando resultan insoportables, los argumentos del adversario. Pero en octubre viajó a Argentina para participar en un congreso médico y tuvo ocasión de comprobar las ventajas de aquello que tanto había criticado.
Cuando le tocó votar una cuestión de orden, Aguinaga no respondió a tiempo. El oficialismo quiso incorporar su voto al recuento y la oposición terminó abandonando la sesión. El senador explicó después que no había viajado por placer. Nadie tenía por qué suponerlo. Pero resulta desconcertante que alguien elegido para legislar encuentre perfectamente compatible ausentarse del país por un compromiso profesional y participar en una votación importante desde una conexión que puede fallar. Sobre todo cuando él mismo había advertido de los inconvenientes.
El problema no es la tecnología, que permite trabajar a distancia con una eficacia impensable hace pocos años. Tampoco las excepciones justificadas. Un parlamentario enfermo o enviado en misión oficial debería poder intervenir desde donde se encuentre. El problema comienza cuando quienes redactan las normas descubren que también pueden redactarse las excepciones. Y que cumplir una obligación termina siendo una cuestión de preferencias personales.
Miguel Torres, presidente del Senado y compañero de partido de Aguinaga, sostuvo que había que juzgar a los parlamentarios por sus resultados, mas no por el lugar desde donde trabajaban. Después defendió la presencialidad. La Cámara de Diputados ya aprobó un acuerdo que la exige, salvo excepciones. El Senado no ha hecho lo mismo. Por alguna razón, nuestros legisladores parecen mucho más entusiasmados cuando las obligaciones que aprueban son para otros.
En tanto, millones de peruanos siguen levantándose temprano y enfrentan la congestión para llegar puntualmente a sus trabajos. Una enfermera no puede atender a sus pacientes desde un congreso médico en Buenos Aires. Un conductor tampoco puede manejar su combi por videollamada. Los senadores cumplen funciones diferentes, desde luego, pero cuesta entender por qué precisamente quienes representan a esos trabajadores deberían disponer de mayores libertades.
La oposición tampoco merece una medalla. Abandonó la sesión cuestionada y varios de sus integrantes faltaron a la siguiente en que se aprobó el dictamen. Unos y otros se ausentaron, mientras seguían pendientes las medidas contra la inseguridad y el fenómeno de El Niño. La bicameralidad prometía un Parlamento más reflexivo, no una segunda oportunidad para practicar las mismas costumbres que contribuyeron al desprestigio del Congreso anterior.
Torres podría comenzar por exigir a sus colegas algo que millones de peruanos hacen cada mañana sin considerarlo una hazaña: presentarse en su centro de trabajo. Si alguno necesita una excepción, que la justifique. No es demasiado pedir a quienes fueron elegidos representantes de los demás. Lo difícil de aceptar es que asistir al Congreso dependa de las preferencias personales de sus miembros y que, en el momento de votar, todavía haya que averiguar si su conexión a Internet funciona.
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