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El realismo de Trump y nuestros recursos naturales
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El realismo de Trump y nuestros recursos naturales

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“A esto responden las armas que las leyes no se podrán sustentar sin ellas, porque con las armas se defienden las repúblicas, se conservan los reinos, se guardan las ciudades, se aseguran los caminos, se despejan los mares de cosarios”. Todo lo que acaba de leer es parte del Capítulo XXXVIII (Que trata del curioso discurso que hizo don Quijote de las armas y las letras) y es un alegato de realismo y pragmatismo político (y militar). La geopolítica y las armas son los temas de nuestro tiempo, o los “zeitgeist” (término que se remonta al romanticismo alemán de Herder).

Con el apresamiento de Maduro y su esposa, Trump da unas clases maestras de realismo político y sobre todo de lo que una nación debe hacer para preservar sus propios intereses. Porque, señores, Trump es presidente de los Estados Unidos y su mandato es preservar los intereses de USA. Así, el realismo de Trump frente al idealismo de un sector de políticos liberales sudamericanos es absolutamente abismal. Mientras que el presidente Trump asegura y preserva los intereses nacionales de su país (y lo dice sin ningún complejo y con absoluta sinceridad), aquí un sector de liberales empieza a construir el relato del regreso de un imperialismo estadounidense cuya “misión civilizadora” les lleva a exportar la libertad y la democracia, incluso a través de las armas. Es el mismo argumento con el que Stuart Mill defendía a los gobiernos despóticos y la misma explicación con la que John O’Sullivan construyó el “Destino Manifiesto”, que no es sino un alegato de la “civilización” norteamericana frente a la “barbarie” del oeste.

Falta mucho para conocer las “pequeñas historias” de una más grande. Quién o quiénes realmente traicionaron a Maduro o si fue él quien determinó (y negoció) su entrega y con ello, hasta el último, tener cierto margen para maniobrar en aguas demasiado profundas y llenas de tiburones. Mientras tanto, eso que se llama el “régimen bolivariano o chavista” sigue allí intacto a pesar de las múltiples acusaciones por violación a los derechos humanos hacia la oposición venezolana. De momento, Trump, a través de Marco Rubio, un “halcón”, ha decidido que los Rodríguez (Delcy y Jorge) les ayuden a desarrollar una transición vigilada y tutelada por USA, mientras mantiene el mayor cerco naval militar de este siglo contra un país. Es más, si la muñeca de los Rodríguez da para vericuetos políticos, podrían quedarse en el poder todavía.

Toda la izquierda local (que se acuerda cada tanto del “derecho internacional” mientras, por ejemplo, Ortega en Nicaragua mete preso a curas) persiste en rechazar la captura de Maduro y su esposa. Si uno sigue a Marx, deberá entender que la moral y la ética son parte de la superestructura actual, por tanto valores burgueses que la izquierda no deberá apelar. Miren el siguiente dato. Todo indica que la misma cúpula chavista parece dar el tema por zanjado y vuelta a la página. Fredy Bernal, gobernador del estratégico estado Táchira y chavista redomado, acaba de anunciar la preparación de la “Feria Internacional de San Sebastián”. Todo fluye y la vida sigue.

La inmensa cuenca del Putumayo es hoy dominada por dos bandas disidentes de las FARC. Minería ilegal, narcotráfico y venta ilegal de armas. Se estima que existen alrededor de 60 mil hectáreas de coca dedicadas al narco que luego, al ser transformadas (en cocaína), se llevan hacia Estados Unidos. Nanay y el Tigre son otros dos ríos donde la minería ilegal y el narco gobiernan. Haga usted el siguiente ejercicio de imaginación. ¿En los próximos meses no podría acaso Trump decir que va a intervenir la cuenca del Putumayo porque es un peligro para la seguridad de USA? Vale insistir que es solo un ejercicio de imaginación porque Venezuela no es el Perú, porque en el país de Maduro se organizó un régimen casi totalitario por casi tres décadas que se ha llevado por delante toda legalidad.

Pero si uno sigue en ese ejercicio de imaginación deberá saber que en abril pasado la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), dirigida por el influyente embajador Jamieson Greer, responsabilizó de que Brasil, Colombia, Ecuador y el Perú creen una “competencia desleal contra las empresas estadounidenses” con la tala y la minería ilegal. Un dato para tenerlo presente: Jamieson Greer es el mismo que lideró las exitosas negociaciones en Malasia con los chinos para que levanten las restricciones sobre exportación de “tierras raras”, elementos químicos esenciales para la industria de USA. Usted dirá que en el ejercicio de imaginación debe incluirse al cobre, pero me disculpe porque lo haré en otro momento.

Hoy la geopolítica se divide entre el realismo que afirma la supremacía militar de USA versus el idealismo que nos pretende decir que detrás de la Doctrina Monroe está la apuesta por la libertad y la democracia en Sudamérica. Trump insiste en señalar que primero deberán arreglar “el asunto del petróleo” y luego las elecciones. Pero el realismo de Trump se va a topar con un inmenso problema: la crisis productiva de un petróleo venezolano que es diez veces más caro que el de Arabia Saudí. Asimismo, con una empresa estatal petrolera hundida en deudas. No será fácil.

Pero volvamos a ese Capítulo XXXVIII del Quijote. Ya vemos que sin armas no hay legalidad.

*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.

Iván Arenas es Especialista en minería e hidrocarburos

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