Fútbol peruano/ OpiniónBasada en la interpretación y juicio de hechos y datos hechos por el autor.
La confianza distribuida y la política
“La política actualmente está vaciada de contenido y es difícil evaluarla en términos de ejes que generen consensos”.

Ph. D. en Sociología
Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

La confianza es un elemento central en toda sociedad. Por un lado, es el pegamento que mantiene unida a la sociedad. Pero también es el lubricante que facilita las relaciones sociales. Al pasar del tiempo, la confianza ha ido evolucionando de acuerdo a las posibilidades de comunicación y las tecnologías que las acompañan. En la sociedad tradicional, la confianza era principalmente cara a cara y comunitaria (confianza horizontal). Cada integrante de la comunidad podría medir la confiabilidad del otro. Al volverse más complejas, las personas pasaron a confiar en instituciones y élites centralizadoras (confianza vertical), confiamos en las autoridades (eclesiásticas y estatales) en la sociedad moderna.
Sin embargo, la comunidad y la institucionalidad se han debilitado hoy en día: hemos dado paso a la confianza distribuida. Gracias a Internet se han podido formar comunidades virtuales de millones de personas y la opinión agregada de ellas nos permite tomar decisiones (confianza en las redes), especialmente de los bienes de experiencia ¿cómo seleccionar un buen hotel, restaurante o película? Pues hoy en día lo que hago es revisar Trip Advisor, los ránkings de Airbnb o la evaluación de Rotten Tomatoes. Cada nodo participa en cadenas de bloque que brindan confianza, no por cercanía física o ideológica, sino por números procesados por superservidores. Ahora que la confianza política se encuentra en los suelos… ¿no podríamos aplicar la confianza distribuida a la política y nuestras autoridades y así fortalecer a la ciudadanía?
El problema con este tipo de confianza es que funciona principalmente en aquellos bienes o servicios que llamamos “de experiencia”. Es decir, cuyo valor recién podemos confirmar una vez que es consumido (un cuarto de hotel, un traslado en taxi, una copa de vino, una película). Por eso funciona tan bien en los negocios de alojamiento, restaurantes, y otros bienes de consumo como vinos y licores. Cuando realizamos una encuesta de aprobación política, al contrario, medimos simpatías o cercanía ideológica y no la satisfacción con un bien o servicio recibido.
En segundo lugar, como veíamos en una columna anterior, la política actualmente está vaciada de contenido (no hay programas, dogmas o ejes ideológicos) y es difícil evaluarla en términos de ejes que generen consensos. Por el contrario, las redes terminan siendo autorreferenciadas (cámara de eco), con tendencias a la polarización.











