Somos un país que sangra

“Ha habido prosperidad y se redujo pobreza, pero también se creó una nueva burguesía miope, timorata de concederle autonomía a todos sus ciudadanos”.

    Gonzalo Banda
    Por

    Analista político

    Ilustración: Víctor Aguilar Rua
    Ilustración: Víctor Aguilar Rua

    Aquel que crea que la destitución de Pedro Castillo es el comienzo de un período de concordia política habita otro país. Esas treguas políticas no son más que reflejos espasmódicos de una sociedad cada vez más visceralmente desarraigada, una comunidad que ha perdido la capacidad de informar sus demandas a través de sus partidos y de creer en sus políticos, en sus medios de comunicación. Ufanados en que somos un país de emprendedores en el que cada uno labra su destino a pesar del Estado, hemos construido la trampa perfecta para hacer más débil nuestra esperanza en la política y en las instituciones. Cada uno se redime como puede, es el reino del “sálvese quien pueda”, porque nadie se salva colectivamente.

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