Se han conocido muchas grabaciones del ministro del Interior, Juan José Santiváñez. Él dice que no es su voz. Le piden que se haga un peritaje y se niega a hacerse la prueba.
Lejos de colaborar con la investigación, el ministro acusa a la fiscal de la Nación. La dilata y plantea recursos, en vez de despejar las dudas.
“Dile al doctor que controle a ese huevón de La Encerrona” (por el periodista Marco Sifuentes). Es una grabación conocida el 20 de junio del 2024.
El segundo audio lo muestra interesado en la investigación sobre Nicanor Boluarte. Quería “hacer méritos” frente a la presidenta Boluarte.
En el tercer audio dice que la presidenta le pidió cerrar la Diviac. Esta es la agencia policial que puso en evidencia a la presidenta en el caso de los Rolex.
La Diviac fue desmantelada; su jefe, pasado al retiro, y fueron removidos 67 de sus miembros. Si no fue Santiváñez, alguien cumplió la promesa de la venganza.
En el cuarto audio se atribuye al Ejecutivo haber usado un vehículo presidencial para facilitar la fuga de Vladimir Cerrón. Nadie sabía del asunto, hasta que se conoció a esta “voz” revelar esta complicidad agravada.
La fiscalía ha constatado que varios mensajes fueron enviados desde el celular del ministro del Interior. Fueron enviados a ese interlocutor que lo tenía grabado, el capitán Junior Izquierdo. Este fue enviado a Moquegua como policía comunitario.
Las grabaciones muestran a alguien trepador e inescrupuloso, que quería ser ministro del Interior. Ahora también, presidente del Perú. La voz dice: “Para subir, todo vale”.
Los audios no solo dan a conocer estas versiones lamentables y hasta delincuenciales del sujeto que habla. Dan a conocer, además, los que serían actos de la presidenta o de muy altos mandos del Ejecutivo.
Santiváñez no va a ser censurado. Es la mejor muestra del contubernio entre el gobierno y la mayoría del Congreso.
“Esos audios no corresponden a mi voz. Han sido manipulados”, dice el ministro. Esta sola respuesta aumenta las dudas. Es o no es la voz. Y si no es, ¿cómo así fueron “manipulados”?
Como dice el vals, “tu voz, tu dulce voz persiste”. Y la única manera de confirmar o descartar es mediante el peritaje. Peritaje que Santiváñez se niega a pasar.
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