Editorial: Pinchazos de aire

El escándalo de las jeringas vacías agrega incertidumbre al ya difícil proceso de vacunación contra el COVID-19.

    Editorial El Comercio
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    "Consideramos que todo aquello que contribuya en general a que no se siga perdiendo la confianza en este proceso debe ser no solo bienvenido por las autoridades, sino puesto en marcha de inmediato". (Foto: El Comercio)
    "Consideramos que todo aquello que contribuya en general a que no se siga perdiendo la confianza en este proceso debe ser no solo bienvenido por las autoridades, sino puesto en marcha de inmediato". (Foto: El Comercio)

    Las cuatro denuncias conocidas esta semana sobre intentos de inyectarles solamente aire a adultos mayores que esperaban recibir la dosis de la vacuna contra el coronavirus que les correspondía son sumamente graves. Primero, porque la circunstancia de que los supuestos accidentes se hayan producido en cuatro centros de vacunación distintos –la Universidad Agraria de La Molina, el estadio Chancas de Santa Anita, el Campo de Marte en Jesús María y la Dirección Regional de Salud del Callao– sugiere que, si hubiera existido una práctica dolosa, no estaríamos ante un fenómeno focalizado, sino más bien difundido en la capital y, quién sabe, en el país. ¿Ante qué tipo de irregularidades podríamos encontrarnos? ¿Saltos en la cola? ¿Mercados negros de vacunas? Cada posibilidad es más perturbadora que la otra.

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