Una vez cada tres meses, el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), a través de su presidente, Julio Velarde, expone su visión sobre el estado de la economía peruana y las proyecciones para los próximos años. La presentación del Reporte de Inflación, esta semana, cayó en un momento especialmente delicado: en medio de una turbulencia global por la guerra en Irán y a menos de un mes de la primera vuelta electoral. El siguiente reporte -a mediados de junio- se presentará con el próximo presidente ya electo.
Respecto de la coyuntura global, Velarde empezó reconociendo que la incertidumbre sobre la evolución de la situación en Irán hace que cualquier proyección económica para los próximos meses guarde un margen de error bastante amplio. Dicho eso, los analistas en general esperan que la guerra no sea demasiado prolongada, de modo que las estimaciones del BCRP contemplan un desempeño estable de la economía global durante este y el próximo año.
En el frente interno, lo que más llamó la atención fue que -a pesar de la percepción de descalabro político habitual en el país- las proyecciones de inversión privada han mejorado sustancialmente para el 2026. Si en diciembre del año pasado el ente emisor estimaba que la inversión crecería 5% este año, ahora anticipa una expansión de 9,5%. Vale notar que esta se construye, además, sobre una inversión privada que el año pasado creció al 10%: la velocidad más alta desde el 2012 (con excepción del rebote pospandemia). Es decir, la base sobre la cual se expandiría ya es relativamente alta.
La proyección es, sin duda, muy bien recibida, pero no se trata de una garantía. Las elecciones, y lo reconocía el propio Velarde, son un factor de riesgo importante. Otro aspecto a considerar para el BCRP es que las leyes con impacto fiscal negativo que viene aprobando el Congreso -una semana sí y otra también- restan credibilidad al país.
La conclusión general del último Reporte de Inflación bien podría ser que el Perú se encuentra en un momento económico especialmente positivo a la luz de los indicadores internos y externos disponibles. Bastaría apenas algo de orden y predictibilidad en el campo político para realmente despegar y reducir pobreza como hicimos en períodos anteriores con esos mismos vientos a favor. En vista de cómo viene el tablero político, sin embargo, esto se dice mucho más fácil de lo que se logra.