Estamos podridos

La violencia contra las mujeres debe poner al país en un serio proceso de introspección sobre todo aquello que estamos haciendo mal.

    Editorial El Comercio
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    de El Comercio

    Resumen

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    (Foto: GEC)
    (Foto: GEC)

    Tenía 32 años. Era una enfermera en Ayaviri, Puno. Mamá de tres hijos. Había decidido dedicar su vida al cuidado de los enfermos, de los heridos, de los más vulnerables. Ahora está muerta. Dos salvajes, identificados como Renato Francisco Quispe Ramos (26) y Dino Álvarez Limahuay (30), la torturaron y la apuñalaron para violarla. La policía la halló el 31 de marzo, cuando agonizaba en su propio cuarto. Murió 12 días después, en el hospital Edgardo Rebagliati en Lima, luego de luchar por su vida en la unidad de cuidados intensivos del nosocomio.

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