Rodrigo Ventocilla había viajado hasta Bali para disfrutar de su luna de miel con su esposo, Sebastián Marallano. Tras siete años de relación finalmente se habían casado y sus amigos les regalaron un viaje de celebración. Cinco días más tarde del arribo a dicha isla de Indonesia, Rodrigo fallece en un hospital al que la Policía lo había trasladado.

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