En el Día Internacional de la Felicidad, celebrado cada 20 de marzo, la discusión sobre bienestar en el trabajo toma un matiz más práctico. Ya no se limita a percepciones internas, sino que empieza a leerse en indicadores de desempeño y sostenibilidad.
El Estudio de Felicidad Organizacional 2025 de Buk muestra que las empresas con mejores niveles de bienestar presentan también señales más claras de estabilidad en su operación y en sus resultados.
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El informe, basado en la participación de más de 12 mil trabajadores en Perú, permite analizar cómo la felicidad organizacional impacta en distintos frentes de la gestión empresarial. A continuación, cuatro aspectos clave:
- La felicidad influye en la percepción de solidez financiera
El estudio muestra que el 29% de las empresas con altos niveles de felicidad organizacional se considera financieramente muy sólida, frente al 20% de aquellas que no priorizan el bienestar. “Las organizaciones que gestionan activamente su clima interno logran mayor estabilidad en sus resultados. La felicidad dejó de ser un concepto blando y hoy tiene correlación con indicadores de negocio”, señala Sebastián Ausin, country manager de Buk en Perú.
- Las brechas internas afectan el desempeño empresarial
En empresas medianas, donde se concentra gran parte del tejido empresarial peruano, las diferencias son más marcadas. Aquellas con bajo margen de utilidad registran un índice de felicidad (Net Happiness Score) de 31 puntos, mientras que en las de mejor desempeño este indicador alcanza los 73 puntos. Esta distancia evidencia que la experiencia del colaborador no es homogénea y que su gestión puede incidir en la eficiencia operativa y en la sostenibilidad de los resultados.
- El bienestar se traduce en decisiones concretas de gestión
Desde la mirada empresarial, el bienestar laboral se viene aterrizando en acciones específicas. Rodrigo Gutiérrez, country manager de Onura Latam, explica que las organizaciones están migrando hacia modelos más centrados en la experiencia del colaborador. “Hoy el foco no está solo en la compensación, sino en cómo las empresas construyen entornos donde las personas se sientan respaldadas en su día a día. Beneficios como alimentación, combustible o esquemas flexibles tienen un impacto directo en la percepción de bienestar y en el compromiso”, señala.
- La flexibilidad requiere estructura para sostener resultados
La evolución de los modelos de trabajo también ha cambiado la forma en que se gestiona el bienestar. Gianfranco Terzi, Regional Executive Associate de Trust Consulting, advierte que el desafío actual está en cómo estructurar la autonomía. “Los modelos sostenibles combinan flexibilidad con objetivos claros, responsabilidades definidas y mecanismos de seguimiento. La productividad ya no se mide por presencia, sino por resultados”, indica.
Pese a los avances, el estudio de Buk advierte que la felicidad organizacional aún no se gestiona de manera uniforme en todas las empresas. En muchos casos, especialmente en organizaciones medianas, las iniciativas siguen siendo aisladas y no forman parte de una estrategia sostenida.
Con mercados laborales más dinámicos y colaboradores con mayores expectativas, la capacidad de las empresas para construir entornos laborales consistentes y medibles empieza a incidir directamente en su desempeño. En esa línea, Terzi señala que el desafío es de ejecución: “Las organizaciones que logran sostener estos avances son aquellas que convierten el bienestar en una práctica de gestión, con objetivos claros, métricas y seguimiento. Sin esa estructura, cualquier mejora tiende a diluirse”.
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