Por Kenyi Peña Andrade

El color negro se ha consolidado como una de las elecciones más recurrentes en la vestimenta, tanto en contextos formales como informales. En el ámbito elegante, suele asociarse con trajes y atuendos sobrios, mientras que en el uso cotidiano ha ganado espacio por su carácter práctico y su facilidad para combinar con otras tonalidades. Su versatilidad lo convierte en una opción habitual para distintas ocasiones, lo que explica su presencia constante en el guardarropa de muchas personas. Sin embargo, más allá de su valor estético o funcional, desde la psicología del color se ha señalado que su uso frecuente también puede estar vinculado a ciertos rasgos emocionales y de personalidad. De acuerdo con estas interpretaciones, la preferencia por el negro no solo responde a criterios de moda, sino también a formas particulares de expresión y percepción individual. A continuación, te contamos todos los detalles que debes conocer sobre esta situación en relación a lo que dice la psicología.