Por Kenyi Peña Andrade

Durante la Semana Santa, millones de peruanos aprovechan los días de descanso para combinar tradición, turismo y momentos en familia. Esta festividad no solo invita a la reflexión religiosa, sino que también motiva a muchos a realizar viajes cortos hacia ciudades cercanas o destinos turísticos del país. En diversas regiones se mantienen vivas las procesiones, representaciones del Vía Crucis y ceremonias litúrgicas que atraen tanto a locales como a visitantes. Para muchos, estos días son una oportunidad para reencontrarse con seres queridos, compartir alimentos típicos de la temporada y participar en actividades culturales y religiosas. Hoteles, restaurantes y servicios de transporte reportan un aumento considerable en la demanda, reflejando la importancia de planificar con anticipación. Asimismo, los municipios y organizaciones locales suelen organizar eventos comunitarios que permiten disfrutar de tradiciones ancestrales de manera segura.