Cecilia Barraza. FOTO: Fidel Carrillo.
Cecilia Barraza. FOTO: Fidel Carrillo.
Jorge Chávez Noriega

Una de las paradojas que les concierne a los artistas –y en especial a los cantantes con una trayectoria exitosa– es que muchas veces su propio ego les impide imaginarse en un mundo lejos de los escenarios. Pero (Lima, 1952) no se cree una diva ni nunca se sintió así, a pesar de que a inicios de los 70 ganó el premio a la mejor intérprete del programa más sintonizado de la televisión peruana: Trampolín a la fama. En el 2021 iba a cumplir 50 años de vida artística, pero pensó que no era necesario “esperar a un número redondo” para ponerle fin a su carrera. La decisión, confiesa, no fue difícil de tomar.

“Sentí que había cumplido un ciclo, que debía hacer otras cosas”, comenta la cantante, sentada en la sala de su departamento, ante una biblioteca en la que destacan las obras completas de Mario Vargas Llosa, quien la retrata en la novela El héroe discreto (es el amor platónico de Felícito Yanaqué, el protagonista de la historia). “Creo que ya son 48 años de haber cantado como yo he querido cantar. Siempre lo he hecho con todo el corazón, con toda el alma”, añade.

El espacio íntimo de Cecilia la describe. Es simple, pero fresco y elegante. En sus paredes no hay fotos de ella ni recuerdos de sus viajes y tampoco diplomas o algún tipo de distinción. Dice que prefiere no tener objetos personales a la vista. Vive sola, pero considera que sus músicos son su gran familia. Con ellos viene ensayando el repertorio que presentará en su último show, al que ha llamado Quisiera ser como el tiempo. Esto en referencia a un verso del gran Andrés Soto, que, en medio de la entrevista, entona con emoción: “Quisiera ser caramelo/ de mil colores y aromas./ Quisiera ser como el tiempo/ que no le teme a las horas”.

-TU DULCE VOZ-

Cecilia Barraza canta desde niña, pero nunca estuvo entre sus planes dedicarse a la música. Ella quería ser asistenta social. En su casa de Magdalena creció escuchando a Atahualpa Yupanqui, Mercedes Sosa y Los Chalchaleros. Hasta ahí, un buen día de 1970 llegó a almorzar ‘Chicho’ Ferrando, hijo de Augusto Ferrando, invitado por su hermano Miguel. Hicieron sobremesa y se pusieron a cantar boleros, animados por saludables dosis de alcohol. Cecilia, que aún estaba en el colegio, también se animó a cantar. Fue en ese momento que ‘Chicho’ la oyó y la alentó a participar en Trampolín a la fama.

Y así lo hizo. Sin haber llevado clases de canto, la siguiente temporada ganó con una magistral interpretación del vals Todo me habla de ti, de Alicia Maguiña. Su talento innato para combinar su voz delicada con una energía desbordante, encantaron a la audiencia. La mismísima Chabuca Granda, impresionada por su presentación, llamó a Panamericana Televisión para dar su veredicto: “Fíjese usted –le dijo a Ferrando–, yo no soy miembro del jurado pero estoy viendo el programa y quiero dar mi voto a esa chiquilla menuda de pelo negro”.

Cecilia Barraza se consagró coomo la mejor intérprete del programa 'Trampolín a la fama' en 1971. Fue discípula predilecta de Chabuca Granda. (Foto: Archivo El Comercio)
Cecilia Barraza se consagró coomo la mejor intérprete del programa 'Trampolín a la fama' en 1971. Fue discípula predilecta de Chabuca Granda. (Foto: Archivo El Comercio)

A partir de ahí se creó un sólido vínculo entre Cecilia y la autora de La flor de la canela. Con ella hizo su primera gira al extranjero, a la ciudad de México, a donde llegó con Perú Negro y otros grandes del criollismo. “La señora Chabuca me dio mucha confianza pero, sobre todo, buenos consejos. Algunas veces también me engreía. Una vez, en Buenos Aires, le piqué 200 dólares [risas]. Le dije: ‘Señora, me quedé corta y quiero ir al teatro’. Ella me respondió: ‘Si es para cultura, toma’”, relata la cantante.

Con Chabuca Granda también conoció las noches de bohemia. La reconocida cantautora solía convocar en su casa de Barranco a escritores y músicos, entre ellos César Calvo, los Vásquez, Juan Gonzalo Rose y Julio Ramón Ribeyro. Cecilia, deslumbrada, era toda oídos en las reuniones. “La música me ha dado mucho y todo a la vez. Me ha permitido conocer a gente excepcional, de la que aprendí mucho y guardo gratos recuerdos”.

-DECIR ADIÓS-

A lo largo de su carrera, Cecilia ha brillado en distintos escenarios del mundo. En el camino, cuenta que se enamoró tres veces. Su gran amor fue Germán Calderón, con quien tuvo trece años de relación. “Aún tengo mucho amor para dar, pero a mis sobrinos y amigos. La pasión se fue hace mucho tiempo”.

Hay algunas cosas que le habría gustado hacer, como haber llevado clases de canto o haber producido más discos. “Si no lo hice, es porque soy un poco floja para esas cosas. Esa es la verdad”, confiesa. A estas alturas de su vida, dice que no le tiene miedo a la muerte. “Si me agarra dormida, mejor. Más le tengo miedo a la invalidez, a no poder valerme por mí misma. Pero a la muerte no, porque finalmente te lleva y ¡pac!, ya estás”.

Tras su retiro, Cecilia Barraza se dedicará a viajar y descansar. Cuenta que le gustaría volver a Buenos Aires y caminar por la avenida Corrientes en busca de una obra de teatro. “Lo más parecido a la felicidad es la paz. Y eso es lo único que ansío”, comenta. “Mis sobrinas me dicen que me vuelva influencer. Así que creo que voy a ser una anciana influencer. Aunque creo que más rentable es abrir una tienda en Gamarra”, culmina Cecilia, siempre con gran sentido del humor. //