BUENA COSECHA. Mujer agricultora de la comunidad de Ñuñunhuayo. En las zonas altoandinas, la siembra de papa nativa comienza el mes de octubre y demora entre seis y siete meses en rendir frutos. (Gianfranco Salazar Calagua)
BUENA COSECHA. Mujer agricultora de la comunidad de Ñuñunhuayo. En las zonas altoandinas, la siembra de papa nativa comienza el mes de octubre y demora entre seis y siete meses en rendir frutos. (Gianfranco Salazar Calagua)
Por Jorge Chávez Noriega

El centro poblado de Chuquitambo se ubica en la provincia de Tayacaja, Huancavelica, a unos 3600 m.s.m.n., rodeado por unas colinas que parecen rozar el cielo. Por estos días la temperatura promedia los 14 grados, aunque por las noches esta puede llegar a bajar drásticamente. Su entorno resulta ideal para la siembra y cosecha de papa nativa, una actividad a la que se dedica Lino Yoshymori (22) desde que tiene uso de razón. “Yo nací, digamos, con una papa bajo el brazo. En mi pueblo, la mayoría de personas nos dedicamos a la agricultura”, comenta Lino a través de Zoom, usando una mascarilla acorde a los tiempos que vivimos.