Los especialistas desenterraron en Tambo Viejo un total de cinco llamas momificadas de forma natural. Todas estaban decoradas con cintas de colores.
Los especialistas desenterraron en Tambo Viejo un total de cinco llamas momificadas de forma natural. Todas estaban decoradas con cintas de colores.
Por Diego Suárez Bosleman

Al momento de imponerse sobre otras culturas, los incas no siempre empleaban la fuerza bruta. Se especula que con el fin de mantener una buena relación con los pueblos que conquistaban, ofrecían grandes celebraciones. Nuevos hallazgos realizados en el asentamiento inca de Tambo Viejo, ubicado en el valle de Acarí, al sur de Nasca, refuerzan aquella hipótesis. El Comercio conversó con Lidio Valdez, arqueólogo de la Universidad de Calgary (Canadá) y autor principal de este estudio.