Por Carlos Batalla

La mañana del domingo 31 de diciembre de 1922, la calle San Bartolomé, en el centro de Lima, hervía de gente. No era por un partido de fútbol ni por una pelea de boxeo, deportes tan populares en esa década; ni tampoco hubo un asalto y menos un homicidio, nada de eso. Lo que ocurría esa vez en dicha calle, que luego se llamaría “jirón Ayacucho” (cuadra 9) y más tarde “jirón Antonio Miró Quesada” (hoy es “jirón Santa Rosa”), era la inauguración de un nuevo centro médico, dedicado estrictamente a la atención de las gestantes en el país.

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